Construido en 1882 por orden de Justo Rufino Barrios, el Puente Xolacoy en Cubulco, Baja Verapaz, es una joya arquitectónica de piedra, cal y leche que resiste el paso del tiempo.
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El Puente Xolacoy es una de las construcciones más antiguas y representativas de Cubulco, Baja Verapaz, y con el paso de los años se ha convertido en patrimonio cultural y orgullo de sus habitantes.
Actualmente, el puente continúa siendo parte importante de la vida de los vecinos, quienes reconocen su valor histórico y la importancia de conservarlo como patrimonio del municipio.
Según datos históricos, durante una visita que el general Justo Rufino Barrios realizó a Cubulco en 1880, encontró dificultades para atravesar el río Xolacoy, por lo que ordenó la construcción de tres puentes: Xolacoy, Pantulul y San Miguel.

Las obras estuvieron a cargo del coronel Cojulum, con la cooperación del capitán Pedro Gómez y bajo la labor del maestro de albañilería Victoriano Lantan.
Los trabajos iniciaron en 1880 y los puentes fueron entregados e inaugurados en 1882, el 30 de junio, como parte de la conmemoración de la Revolución Liberal de 1871.

Fueron construidos con piedra, ladrillo, cal y leche, utilizando principalmente la fuerza y el ingenio humano de aquella época.
El historiador cubulense Roderico René Morales García señala que los puentes fueron edificados de manera simultánea y que, al concluir las obras, se colocaron placas de mármol con la frase: “Las obras hablan más que las palabras”, bajo la administración del general Justo Rufino Barrios.

Etimología
El nombre Xolacoy significa “lugar en medio de los micos”, relacionado con la presencia de árboles de zapote que antiguamente servían de hábitat para numerosos monos zaraguates. También se le asocia con la expresión “salto del mico”.
Ubicado entre las comunidades de Sutuncito y Llano El Pino, en el km 190.5, el puente destaca por sus tres arcos en la base, dos pilones centrales y elementos arquitectónicos que conservan su estilo.
Su arquitectura y estructura le han permitido soportar las crecidas del río y el paso del tiempo, convirtiéndolo en un testigo de otras épocas y de la historia de Cubulco.

Además de su valor histórico y arquitectónico, el puente Xolacoy es un punto de encuentro para vecinos, familias, deportistas y visitantes que llegan para apreciar el paisaje donde convergen los ríos Canchel y Taltic.
A más de 144 años de su construcción, la estructura continúa siendo testigo del paso del tiempo y de la historia de Cubulco. Sin embargo, en los últimos años ha sufrido daños, principalmente en los laterales de su rodamiento.
El puente Xolacoy permanece como un símbolo de la historia, identidad y orgullo de Cubulco, resistiendo el paso de los años y manteniendo vivo el legado de quienes lo construyeron.



