X-Men '97: la continuación que entendió la nostalgia y el espíritu del cómic
Con información de Erick Espino / Colaborador
29 de mayo de 2026, 15:29
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Wolverine regresa con el equipo de X-Men en la segunda temporada de la serie. (Marvel/Disney)
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X-Men '97 continúa la historia de X-Men: The Animated Series con una premisa clara: retomar la serie de los noventa justo donde quedó, bajo la consigna de adaptar el material más exitoso de los cómics y valorar su esencia original. Con una primer temporada que sorprendió, regresa para una segunda, sin quitar el dedo del renglón.
En algún punto, los ejecutivos de Marvel Comics decidieron apartarse de las historias originales de los comics, para crear las propias, con la intención de que estas sirvieran tanto a su universo cinematográfico como a una gran cantidad de series, viéndose inevitablemente afectadas por las condiciones materiales de la industria. Esto derivó en relatos que, en muchos casos, perdieron sustancia al responder más a las exigencias de actores, estudios y mercados, donde el factor económico suele imponerse sobre el material de origen.
Es precisamente ahí donde X-Men: The Animated Series —y ahora X-Men '97— se distingue: al colocar la historia y a sus personajes por encima de todo, entendiendo que la nostalgia, aunque útil, no es suficiente para sostener una serie. Lo que realmente la sostiene es la comprensión profunda de sus personajes y del mundo que habitan.
Desde sus primeros episodios, X-Men '97 deja claro que no se trata solamente de una continuación decorativa. La serie reconoce su legado, pero avanza. Mantiene el tono, respeta la estética y, sobre todo, profundiza en aquello que siempre ha definido a los X-Men: el conflicto entre aceptación, identidad, poder y pertenencia.
En la segunda temporada, el equipo de mutantes deberá enfrentar una de las mayores amenazas de la saga. (Marvel/Disney)
De qué trata: continuar sin reiniciar
La historia continúa directamente después de los eventos de la serie original, situando al equipo en un momento de transición. Sin la figura de Charles Xavier como guía constante, los X-Men deben redefinir su lugar en un mundo que sigue viéndolos como una amenaza. Al final de la temporada anterior el profesor Xavier regresa, pero resintiendo las consecuencias de su ausencia, lidiando con lo que significa la muerte de algunos personajes, la evolución de nuevos liderazgos y el sacrificio de otros. Aunque, la serie toma riesgos altos, nunca sale de sus propias lógicas, prefiriendo ser fiel a su propio universo. Esto resulta ser un elemento muy valioso, para que la historia nunca caiga en el absurdo.
Más que una serie episódica o de pequeñas misiones, la narrativa se construye a partir de pequeños arcos concatenados por tensiones internas, liderazgo sin consenso y la tensión que se ejerce en la lucha de poder que generan los personajes. Continúa como rasgo distintivo de la serie el cuestionamiento de la identidad en conflicto, que resulta ser motor del autodescubrimiento y una lucha constante por encontrar sentido dentro del caos. Aquí, salvar el mundo no siempre es la prioridad. A veces, lo es mantenerse unidos.
Personajes: tridimensionalidad como eje del relato
Uno de los mayores aciertos de X-Men '97 es su enfoque en los personajes. Cada uno deja de ser solo un rol dentro del equipo para convertirse en un conflicto en sí mismo. La serie apuesta por desarrollos claros:
Cyclops deja de ser el líder rígido para convertirse en un personaje que cuestiona su propio rol, paradójicamente esto lo lleva a ser mejor líder y un personaje más interesante.
Jean Grey enfrenta una crisis de identidad que redefine su lugar en la historia, ahora siendo madre, además de heroína.
Rogue aporta una dimensión emocional que conecta directamente con el espectador, necesaria tras la partida de Gambit.
Magneto vuelve a ocupar un espacio central, no como villano, sino como una figura ideológica compleja.
Este tratamiento permite que los personajes evolucionen sin perder su esencia. Más allá de reinventarlos, se profundizan.
De los cómics a la pantalla: adaptación directa como fortaleza
A diferencia de muchas adaptaciones contemporáneas, la serie no evita sus raíces. Al contrario, las abraza. Elementos tomados directamente de los cómics —arcos narrativos, conflictos ideológicos, decisiones radicales— se trasladan a la pantalla sin suavizar su impacto.
Esta fidelidad no se siente rígida, sino coherente. La serie entiende que el valor del material original no está solo en sus historias, sino en las preguntas que plantea: ¿Qué significa ser diferente? ¿Hasta dónde se justifica la defensa propia? ¿Es posible la convivencia real entre opuestos?
La nostalgia está presente, pero no es lo más importante. Se percibe en la animación, que respeta el estilo original; en la música, que evoca una época; y en los guiños que conectan con quienes crecieron con la serie. Sin embargo, el verdadero acierto está en no depender de la nostalgia. La serie no busca reproducir el pasado, sino reflexionar sobre él, entendiendo que quienes en los noventa fueron niños viendo la serie hoy son adultos.
En consecuencia, las historias y los conflictos evolucionan con plena conciencia de ese cambio, construyendo tramas más complejas sin perder la esencia característica que definió a la serie desde sus inicios.
Visualmente, X-Men '97 mantiene una identidad clara: diseño que respeta la estética noventera, animación más fluida y dinámica, y escenas de acción que priorizan claridad narrativa. La dirección entiende que el impacto no está solo en lo espectacular, sino en cómo cada escena refuerza el conflicto de los personajes.
Lo que funciona y lo que no tanto
Fortalezas
Desarrollo profundo y consistente de los personajes.
Adaptación directa y respetuosa del material original.
Equilibrio entre nostalgia y narrativa contemporánea.
Conflictos ideológicos que elevan la historia.
Aspectos discutibles
Alta dependencia del conocimiento previo del universo.
Ritmo que puede sentirse acelerado en ciertos arcos.
Veredicto: una continuación que entiende su legado
X-Men '97 demuestra que una continuación no necesita reinventar todo para ser relevante. A veces, basta con entender qué hizo funcionar a la historia en primer lugar. Aquí, la clave no está en los poderes ni en las batallas, sino en los personajes y en las tensiones que los atraviesan. La serie no solo recupera a los X-Men. Recupera la razón por la que importaban. Y en ese proceso, logra algo poco común: hacer que el pasado se sienta vigente, sin quedarse atrapado en él.
¿Dónde ver la serie y cuándo se estrena la segunda temporada de X-Men '97?
La primera temporada se encuentra completa en la plataforma de streaming de Disney+ y la segunda se estrenará el 1 de julio.