25/09/2020

  • Falso o Verdadero

¿El coronavirus es una bacteria, según un video? R:// FALSO

  • Por AFP
10 de julio de 2020, 11:07
Personal médico con una muestra para un test de Covid-19 en Ramat Hasharon. (Foto: AFP) 

Personal médico con una muestra para un test de Covid-19 en Ramat Hasharon. (Foto: AFP) 

Un extenso video que presenta una serie de afirmaciones, como que “el coronavirus es una bacteria”, que las gárgaras, nebulizaciones y vaporizaciones lo curan, o que se aconseja tomar aspirina para prevenirlo, se ha compartido miles de veces en redes sociales, desde febrero pasado.

AFP Factual entrevistó a especialistas y comparó esta lista con las recomendaciones de las autoridades sanitarias. En realidad, gran parte de las afirmaciones que contiene el mensaje es falsa o no tiene fundamentos científicos.

“Es urgente transmitir esta información y hacerlo viral, ya que en la mayoría de los países nos han mentido con esto de pandemia, diciendo datos y estadísticas, pero no dan la información para salvar a los ciudadanos”, dice una voz en off en la grabación, de poco más de cuatro minutos, y que se ha compartido al menos 262 mil veces en Facebook. 

El video también llegó al WhatsApp de AFP Factual para ser verificado.

A continuación un detalle de la investigación:

1. El coronavirus es una bacteria: Falso

“No es un virus como nos han hecho creer, sino una bacteria amplificada con radiación electromagnética 5G, disminuyendo el oxígeno disponible para las células del organismo”, dice el narrador de la grabación.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el Instituto Pasteur de Francia y el Ministerio de Salud de Italia, el nuevo coronavirus es un virus respiratorio y no una bacteria.

El virus que causa la COVID-19 pertenece a una familia de virus llamados Coronaviridae
Organización Mundial de la Salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que “algunas personas que enferman de COVID-19 también pueden desarrollar una infección bacteriana como complicación”.

Ese mismo organismo también niega la afirmación de que las redes o antenas 5G de telefonía móvil pueden propagar el virus.

Sobre si el coronavirus “disminuye el oxígeno disponible para las células del organismo”, como apuntan las publicaciones, el neumólogo Alejandro Videla, miembro de la Sección Infecciones de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, explica que “solo los casos graves y muy graves de COVID-19 tienen hipoxemia [bajo nivel de oxígeno en la sangre]” y que esto se produce “por alteraciones en la función de oxigenar los pulmones”.

2. El coronavirus provoca trombosis: Engañoso

“Se ha demostrado que el COVID-19 lo que hace es coagular la sangre haciendo que la persona haga cuadro de trombosis y la sangre no fluya, no oxigene el corazón, los pulmones y la persona fallezca rápidamente por no poder respirar”.


A medida que la pandemia de COVID-19 ha ido avanzando, los médicos han ido descubriendo nuevas afecciones provocadas por la enfermedad, más allá de las pulmonares indicadas en un primer momento. Es el caso de los coágulos de sangre, que pueden llegar a motivar incluso la amputación de miembros.

Estudios revisados por pares realizados en Francia, Italia y Holanda mostraron la presencia de coágulos de sangre en personas fallecidas por COVID-19.

La OMS, por su parte, también señala en su sitio que los pacientes con coronavirus en estado crítico pueden sufrir complicaciones como la tromboembolia venosa o coagulopatía. Pero ni ese organismo ni los estudios mencionados excluyen la neumonía como parte de las patologías que se pueden desarrollar con esta enfermedad.

Además, el Journal of the American College of Cardiology indica que, de momento, los “datos disponibles sobre el riesgo trombótico son bastante limitados”.

3. Los médicos italianos hicieron autopsias en contra de un protocolo de la OMS: Falso

“En Italia mandaron al carajo el protocolo de la OMS y le hicieron la autopsia a más de 100 cuerpos de personas que fallecieron por COVID-19”.

La OMS no tenía un protocolo para impedir que se realizarán autopsias a personas que murieron a causa del nuevo coronavirus.

De hecho, esa organización estableció unas directrices para la gestión segura de cadáveres por el COVID-19, que explica qué medidas de protección adoptar para realizarlas.

“Si se selecciona para la autopsia el cadáver de un paciente con COVID-19 presunta o confirmada, los centros de atención médica deben garantizar que se han adoptado medidas de seguridad para proteger a quienes realizan la autopsia”, señala el documento, con fecha del 24 de marzo de 2020.

Varios países (como Ecuador, Colombia, Costa Rica e Italia) implementaron protocolos para realizar autopsias de personas que murieron a causa del COVID-19.

4. La aspirina se administra en pacientes con COVID-19 y se complementa con vaporizaciones: Falso

“¿Por qué es aconsejable administrar a sus pacientes positivos de COVID-19 aspirina de 100 mg? porque actúa como un anticoagulante. Sugerencia de uso. Ingredientes: 3 aspirinas, dos limones partidos en cuatro partes, 3/4 (diagonal) de agua. Modo de prepararse. Hierva los ingredientes por cinco minutos. Complementos: hace vaporizaciones por la mañana tarde y noche de manzanilla con eucalipto”.

La aspirina no aparece en la lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes con COVID-19 publicada en marzo de 2020 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Además, expertos consultados por AFP Factual coincidieron en que la aspirina no puede curar el coronavirus y que su uso puede provocar efectos secundarios.

Olosmira Correa, magíster en Ciencias Farmacéuticas y profesora asistente en el departamento de Ciencia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Chile, explicó que la degradación del producto al calentarlo en la mezcla que proponen las publicaciones “podría provocar molestias” desde el punto de vista gástrico e indicó que “la aspirina es ácida y tomar tres de una vez puede ser muy irritante para el sistema gástrico”.

Asimismo, mencionó que el limón podría aliviar síntomas, pero “no elimina el virus”.

En el prospecto de la aspirina, la farmacéutica Bayer señala que entre uno y 10 de cada 100 usuarios de su producto han presentado efectos adversos tales como úlceras de estómago o intestino, sangrado gastrointestinal, molestias gástricas y dificultades para respirar, entre otras.

Sobre las vaporizaciones, los expertos consultados coinciden en que no hay evidencia científica de que sean efectivas para tratar el COVID-19.

El neumólogo Videla afirma: “No se deben hacer vaporizaciones con remedios caseros. Pueden no ser efectivas, producir reacciones alérgicas, estar contaminadas con gérmenes y predisponer a infecciones”.

“No se puede aconsejar el uso de remedios caseros porque pueden inducir una falsa seguridad y retrasar la consulta al médico o el uso de medicamentos efectivos”.

La OMS ha indicado que, “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19” hasta ahora ninguno ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad.

5. Usar antibióticos o analgésicos para combatir el COVID-19: Engañoso

“Uso de antibiótico 1 vez cada 12 horas durante una semana (azitromicina) más protector gástrico. Uso de analgésicos para bajar la fiebre como el paracetamol, uno cada ocho horas por cincos días y después continuar utilizando ibuprofeno solo en caso de ser necesario continuar su uso”.

La OMS ha indicado que “hasta el momento no se ha demostrado que ningún fármaco pueda curar o prevenir la COVID-19”. También afirma que “los antibióticos son eficaces contra las bacterias, pero no contra los virus. Puesto que el nuevo coronavirus (2019-nCoV) es un virus, no deben utilizarse antibióticos ni para prevenir ni para tratar la infección. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID‑19”.

Ese organismo indica que en los hospitales, el personal sanitario puede usar a veces antibióticos para “prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias” que pueden ser una complicación del COVID-19 en pacientes graves enfermos. Pero enfatiza que “solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

Respecto a la azitromicina que se recomienda en el video, José Peña Ruz, asesor regional de Asuntos Regulatorios de la Organización Panamericana de la Salud, afirmó en una anterior verificación que sí se ha usado este fármaco en pacientes con COVID-19, pero en casos muy específicos.

“Este antibiótico no hace efecto sobre el nuevo coronavirus sino que se ha usado en los pacientes que han desarrollado neumonías bacterianas, que son neumonías secundarias a la infección viral y que se han dado muy pocos casos”, explica.
Todos estos fármacos deberían ser prescritos por un médico, ya que los resultados que pueden producir requieren una monitorización para descartar complicaciones, explica Cristian Paredes, químico farmacéutico de la Universidad Católica de Chile.

Paredes indica que la azitromicina se utiliza para el tratamiento de algunas infecciones de vía aérea, pero que es un fármaco que presenta varias concentraciones diseñadas para enfermedades distintas, e incluso sitios corporales distintos.

“La azitromicina en contexto de COVID19 no ha demostrado ninguna efectividad y además puede desarrollar reacciones adversas más frecuentemente en contexto de la enfermedad”, señaló.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, actualmente la azitromicina, sola y en combinación con otros medicamentos, “se estudia actualmente para el tratamiento” contra el COVID-19.

“Se necesita más información antes de que puedan establecerse conclusiones sobre los posibles beneficios y riesgos del uso de azitromicina ya sea solo o en combinación con hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19”, advierte ese instituto.

En cuanto al paracetamol (acetaminofén), este fármaco aparece en esta lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes con COVID-19 publicada en marzo de 2020 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El paracetamol es clasificado como medicamento “para la fiebre”.

“De los antiinflamatorios [como el paracetamol y el ibuprofeno NDLR], solo hay que consumirlos en caso de fiebre o dolores, no sirven para prevenir ninguna patología. Se mantiene la recomendación de preferir paracetamol si no conocemos el origen de la fiebre y nunca más de 4 gramos al día”, dice el químico Paredes.

Alejandra Moreno, química farmacéutica de la Universidad de Antioquia, en Colombia, advierte que el uso prolongado de ibuprofeno “puede generar gastritis y otros problemas gástricos”.

6. Gárgaras para mantener la alcalinidad de la garganta: Falso

“Para mantener la alcalinidad de la garganta, se recomienda hacer gárgaras con una cucharadita de sal disuelta en medio vaso de agua y el uso de enjuague bucal diario mañana, tarde y noche”.

La alcalinidad o acidez se mide a través del pH o potencial de Hidrógeno. Esta medida “varía entre 0 y 14. Una solución con un pH menor a 7 se dice que es ácida, mientras que si es mayor a 7 se clasifica como básica o alcalina”.

A través de la sangre, la orina o la saliva se puede calcular el pH del cuerpo humano. El químico Paredes afirma que la sangre oscila entre 7,35 -7,45 y que en general la mayoría de esos fluidos son neutros, con una leve tendencia a la alcalinidad, por lo que decir que la garganta es o se debe mantener alcalina no es correcto.

En la afirmación coincide la químico farmacéutica Olosmira Correa, consultada en una anterior verificación: “El pH es regulado en forma interna y no se modifica por usar una solución de sal”.

Por su parte, el profesor Brandon Brown, epidemiólogo de la Universidad de California, afirmó a la AFP que aunque esta mezcla puede usarse para hacer gárgaras durante “el dolor de garganta común, no funciona para el nuevo coronavirus en particular”.

“Las gárgaras con sal podrían resultar algo efectivas para eliminar algunas bacterias ya que a grandes concentraciones generan modificaciones del flujo de agua dentro de ellas. Sin embargo, no tratan ni aportan mucho a la prevención de ninguna infección”, explica Paredes.

Respecto a los enjuagues bucales, agrega que, aunque podrían ser efectivos en la remoción parcial de las bacterias que habitan en la boca, su concentración de alcohol no es suficiente para eliminar el nuevo coronavirus de forma efectiva. Y, “aunque así fuera, los enjuagues no evitan que el virus pueda colonizar otros tejidos y finalmente ingresar a nuestro sistema respiratorio”.

7. Nebulizaciones en caso de presentar falta de aire: Falso

“En caso de presentar falta de aire, hacer nebulizaciones dos veces al día 20 gotas de mucusolvan, 8 gotas de ventolín, una ampolleta de dexametasona, 2cc de solución salina”.

Los expertos no recomiendan las nebulizaciones para tratar a pacientes con COVID-19 porque podría aumentar la dispersión del nuevo coronavirus.

“Con este proceso se producen partículas finas o aerosoles, que expulsa la persona a la que se le están haciendo [las nebulizaciones], lo cual facilita la expansión del virus”, afirma la neumóloga Cañas.

En ese sentido, una reseña científica de la OMS indica que la transmisión del nuevo coronavirus “podría ser posible en circunstancias y lugares específicos en que se efectúan procedimientos o se administran tratamientos que pueden generar aerosoles” y cita entre los ejemplos “la administración de fármacos por nebulización”.

Un estudio publicado en el sitio web de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos concuerda en que “el riesgo de transmisión de infección a través de núcleos de gotitas y aerosoles puede aumentar durante los tratamientos con nebulizador”.

Los nebulizadores se usan para tratar el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras condiciones donde son adecuadas las medicinas inhaladas, indica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Según la publicación, estos aparatos administran una “corriente de aire con un medicamento” para que llegue a los pulmones durante un determinado periodo de tiempo.

La química Moreno explica que de los fármacos citados en las publicaciones, “el único medicamento que es usado para nebulizadores es el ventolín, pero debe ser la forma farmacéutica específica para nebulización. El resto de medicamentos no son diseñados para ese fin”.

Sobre el ventolín, Paredes indica que es una marca para el fármaco salbutamol, un medicamento conocido por ser una “terapia de rescate en patologías como asma o EPOC por su efecto broncodilatador, mejora el ingreso de aire”. Pero advierte que si es utilizado en pacientes con alguna patología crónica cardíaca o en tratamiento antihipertensivo, puede generar complicaciones.

El salbutamol está en la lista de medicamentos esenciales para el manejo del COVID-19 de la OMS como un broncodilatador.

La química Moreno indica que el mucosolvan o ambroxol se utiliza en caso de tos con flema para disminuir la mucosidad y su presentación es en jarabe. Sin embargo, detalla Paredes, “los pacientes COVID-19 no sufren de hipersecreción mucosa, que es una respuesta natural del organismo al percibir una invasión de la vía aérea”.

Para el especialista, en caso de que generen esa secreción, es moderada, por lo que el mucosolvan no es necesario en casos de COVID-19.

Finalmente, sobre la dexametasona la OMS afirma que es un “corticosteroide utilizado en gran variedad de afecciones por sus efectos antiinflamatorios e inmunosupresores” y “que no se debe tomar para prevenir la COVID-19 ni para tratar los síntomas leves que ocasiona”.

Según Paredes, el consumo de este fármaco por parte de pacientes sin sintomatología “puede ser perjudicial al inhabilitar el sistema de defensa del organismo incluso con una sola ampolla”.

Y por último, la solución salina sí se usa en nebulizaciones pero como “transportador”, afirma Moreno, es decir, que “los medicamentos que se usan se disuelven en la solución y así llega al organismo”.

En resumen, de acuerdo con especialistas y recomendaciones de organismos de salud, gran parte de las afirmaciones que contiene el extenso video es falsa o no tiene fundamentos científicos.

*Esta verificación fue realizada con base en la información científica y oficial sobre el nuevo coronavirus disponible a la fecha de esta publicación.

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