Desde este sábado, el hurácan Hanna tocó tierra en el estado de Texas, Estados Unidos, y sus efectos se extendieron hasta el noroeste de México, sobre todo en los estados de Tamaulipas y Nuevo León.
En las últimas 24 horas, en esas localidades se registraron grandes inundaciones, accidentes de tráfico, caída de árboles y desborde de ríos y arroyos.

En la ciudad de Monterrey, capital de Nuevo León, un menor de edad fue arrastrado por las fuertes correntadas del arroyo, Topo Chico.
Las autoridades salieron en búsqueda del adolescente de 14 años, pero el equipo de Protección Civil todavía no ha logrado localizarlo.
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De acuerdo con el Servicio Metereológico Nacional (SMN), el centro de Hanna se encuentra al norte de Nuevo León, a unos 120 kilómetros al noreste de Monterrey. A pesar de que ya se degradó a tormenta tropical, autoridades afirman que aún es “un fenómeno muy poderoso” con vientos de 75 kilómetros por hora.

Autoridades mexicanas instaron a la población a quedarse en casa, y no cruzar ríos o arroyos bajo ninguna circunstancia. Antes de que Hanna entrara a Nuevo León, dejó en Tamaulipas, especialmente en la ciudad de Reynosa, al menos 40 colonias sumergidas bajo el agua.
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