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Guatemala vende aire limpio: el millonario negocio de los bonos de carbono

  • Por Byron Dardón
28 de enero de 2026, 07:00
Guatemala ya logró vender bonos de carbono en el mercado internacional y las posibilidades de adquirir divisas frescas se incrementan para este 2026. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

Guatemala ya logró vender bonos de carbono en el mercado internacional y las posibilidades de adquirir divisas frescas se incrementan para este 2026. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

Luego de que Guatemala lograra, después de dos décadas, vender bonos de carbono, se abre la oportunidad para aprovechar el mercado internacional y que se consolide un nuevo servicio de exportación.

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Durante una entrevista con Economía HOY, Francisco Escobedo, director ejecutivo de la Gremial Forestal, adscrita a Cámara de Industria de Guatemala, habló sobre la importancia de consolidar esta actividad como una fuente de ingresos más para el desarrollo socioeconómico de la provincia guatemalteca. A continuación, un extracto de esta.

Recientemente se anunció que el país recibió el pago de alrededor de US$22 millones por la venta de bonos de carbono (Q175.4 millones), equivalentes a la captura de 4.8 millones de toneladas de este gas. Según Escobedo, en corto plazo las áreas boscosas nacionales podrían triplicar lo que se vendió, e incluso aumentarlo en mediano plazo, lo que podría significar ingresos anuales de entre US$100 millones y US$200 millones. En la actualidad, los precios en el mercado internacional varían entre US$5 Y US$30 por tonelada.

"Lo que hemos vendido históricamente es la madera y los productos forestales. Pero ahora surgió un nuevo mercado en donde podemos vender el carbono fijado, lo que se convierte en un servicio", afirma esperanzado Escobedo.

US$
200
millones de dólares anuales podría recibir Guatemala por la venta de bonos de carbono.
Gremial Forestal de Guatemala

Agrega que uno de los retos que enfrenta Guatemala en el contexto del mercado internacional de carbono radica en su tamaño y la fragmentación de sus tierras. A diferencia de algunos países sudamericanos, donde existen grandes extensiones de terreno y los productores individuales pueden ofrecer entre 1,000 y 2,000 hectáreas para la fijación de carbono, en Guatemala predominan las parcelas pequeñas, muchas de ellas de una hectárea o menos.

Según explicó, esta diferencia de escala significa que, mientras en Sudamérica los compradores internacionales pueden adquirir miles de toneladas de carbono de un solo vendedor, en Guatemala el proceso resulta mucho más complejo y disperso.

US$
30
es el precio por tonelada que actualmente se paga en el mercado internacional.
Gremial Forestal de Guatemala

Y es que, para los compradores internacionales, es mucho más sencillo y eficiente negociar con un único proveedor que pueda ofrecer grandes volúmenes de carbono fijado en extensas superficies. En cambio, la realidad guatemalteca obliga a los compradores a interactuar con numerosos pequeños productores, lo que incrementa la dificultad administrativa y logística para concretar las transacciones.

Otro factor que se debe tomar en cuenta es que para entrar a un proyecto de este tipo se debe pagar un estudio de pre factibilidad, que cuesta alrededor de US$300 mil, cantidad que es muy elevada para los pequeños productores.

La buena noticia es que, en busca de solucionar esta situación, se creó el Programa de Reducción de Emisiones (PRE), que se convirtió en un proyecto que mide las toneladas del país y en donde los gastos en estudios de prefactibilidad se cubren para todo el territorio nacional. En el proyecto, el Banco Mundial, se constituyó como comprador intermediario y es quien ahora vende en el mercado internacional las toneladas de carbono fijado.

Más de 3.7 millones de hectáreas de bosque están protegidas en Guatemala, según el Instituto Nacional de Bosques. (Foto: Archivo/Soy502)
Más de 3.7 millones de hectáreas de bosque están protegidas en Guatemala, según el Instituto Nacional de Bosques. (Foto: Archivo/Soy502)

Los beneficios

En la actualidad hay 1,015 proyectos de conservación con muchos beneficiarios: ambientalistas de áreas protegidas, municipalidades, productores individuales, comunitarios, grupos asociados de comunitarios y empresas.

"Lo que pasa es que ahorita se está desperdiciando la cobertura boscosa del país, es como tener el agua y dejarla correr. Pero ahora, ya con un plan definido, podríamos meter un producto de exportación más al PIB", dice Escobedo.

Con la consolidación de este sistema para fijar carbono la actividad forestal será más rentable. Si antes ya se competía con productos agrícolas, ahora va a ser mucho más atractivo estar dentro del sector.
Otro beneficio es que este servicio contribuirá a la balanza comercial del país, pues disminuirá en parte la dependencia de las remesas familiares.

Un tercer beneficio es que los recursos del pago llegan directamente a las economías locales en la provincia del país, aliviando en parte el problema de empleo y de migración, al tiempo que impulsará su desarrollo socioeconómico.

Como participar en la venta bonos de carbono

  • Atender a convocatorias del INAB.
  • Llenar formularios y completar expedientes (áreas, mediciones, requisitos legales, constancias, etc).
  • Esperar aprobación.
  • Firma de contrato.
  • Verificación en campo.
  • Registro en MARN.
  • Pago de la venta de carbono.

Guatemala marca un hito

Guatemala ha dado un paso decisivo en la economía ambiental global. El país recibió oficialmente el primer pago por la venta de bonos de carbono al Banco Mundial (BM), una transacción derivada del Programa de Reducción de Emisiones (PRE) que premia la labor de conservación de la naturaleza y la reducción verificada de emisiones de gases de efecto invernadero.

La ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), María Fernanda Rivera, detalló en conferencia de prensa que este primer desembolso asciende a Q175.4 millones (unos US$22.6 millones), los cuales benefician directamente a 1,015 proyectos de conservación. Con esta operación, Guatemala se posiciona como el cuarto país de Latinoamérica y el Caribe en acceder a este tipo de financiamiento climático basado en resultados.

"Logramos cerrar un proceso de negociaciones de dos décadas, garantizando que el pago llegue a los verdaderos protectores de la naturaleza", afirmó Rivera.

Según la funcionaria, este primer tramo impacta a unas 230 mil personas de forma directa e indirecta, permitiendo a las comunidades adquirir insumos para la prevención de incendios forestales. La ministra explicó que el pago corresponde a las metas alcanzadas durante el año 2020, funcionando como una fase piloto para desembolsos programados hasta 2024.

La titular del MAGA destacó la relevancia de este suceso enfatizando que "en Guatemala se hizo historia en términos de los esfuerzos de protección a la naturaleza y del apoyo a las personas que contribuyen a la protección de la naturaleza".

230
mil
personas fueron beneficiadas directamente por la primera fase de venta de bonos de carbono.
Ministerio de Agricultura

La funcionaria destacó que este pago no solo representa un beneficio económico, sino un sello de confianza internacional en la capacidad del país para gestionar sus recursos naturales de forma transparente y efectiva.

Un programa con alcance nacional

El PRE, ejecutado por el Instituto Nacional de Bosques (INAB), es el motor detrás de este hito. De acuerdo a un informe de la entidad, esta iniciativa tiene un alcance "subnacional impresionante", ya que abarca el 91.7% del territorio nacional y protege el 92% de las tierras boscosas del país, lo que equivale a aproximadamente 3.7 millones de hectáreas.

Según el documento, el objetivo central del PRE es abordar las causas de la deforestación y degradación forestal, promoviendo el aumento de la cobertura boscosa y el manejo sostenible.

El informe del INAB señala que bajo un acuerdo que se proyecta a 30 años, el programa tiene el potencial de reducir hasta 10.5 millones de toneladas de CO2, lo que podría generar ingresos totales de hasta Q403.5 millones (unos US$52 millones) en pagos por resultados.

3.7
millones
de hectáreas de bosques están protegidas en Guatemala.
Instituto Nacional de Bosques

Para este primer período, los principios rectores acordados con el BM fueron la solidaridad, la equidad y la eficiencia. Estos valores aseguraron que el beneficio llegara a quienes realmente protegen el recurso, priorizando a aquellos sectores con menores ingresos.

El rostro detrás de los bosques

Lejos de ser un concepto abstracto de finanzas internacionales, los bonos de carbono tienen un impacto directo en la economía local. El programa ha logrado crear más de 50 mil empleos en los diversos proyectos de conservación y manejo.

Entre los beneficiarios se encuentran pequeños productores vinculados a programas como Programa de Incentivos Forestales para Poseedores de Pequeñas Extensiones de Tierra de Vocación Forestal o Agroforestal (PINPEP), cooperativas, comunidades y empresas que ostentan la titularidad de la tierra.

La ministra Rivera enfatizó la importancia de este modelo inclusivo. "Este es un proceso que venía desde hace mucho tiempo desarrollándose (...) se ha dado en el marco de un elemento de confianza en que este dinero va a llegar efectivamente a las zonas que son beneficiarias de este esfuerzo", refirió.

Sostenibilidad y transparencia

El informe anual de gestión del INAB revela que el éxito no es casualidad. Durante el periodo de marzo de 2023 a febrero de 2024, se implementaron rigurosos Estándares Ambientales y Sociales (EAS) exigidos por el Banco Mundial. Esto incluyó la creación de un Mecanismo de Información y Atención a Quejas (MIAQ) para garantizar la transparencia y la participación ciudadana.

Además, se capacitó a más de 525 personas, incluyendo personal técnico y jurídico, para asegurar que cada proyecto admitido cumpla con las salvaguardas ambientales y sociales.

Este fortalecimiento institucional permite que la conservación sea, en palabras de la ministra, un motor de desarrollo "lo que demuestra el PRE es que la conservación de bosques, la producción agrícola y la sostenibilidad ambiental son complementarios, no son antagónicos", se lee en el documento.

Con este primer pago, Guatemala no solo recibe una inyección de recursos para sus comunidades rurales, sino que se posiciona como un líder regional en la implementación de estrategias para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+), demostrando que los bosques en pie son una de las mayores riquezas del país.

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