Investigadores han encontrado que, además de detectar sabor dulce, salado, ácido, amargo y umami (este último incorporado en 1908), la lengua también recoge carbohidratos, nuestra principal fuente de energía.

Estudios pasados muestran que algunos roedores pueden distinguir entre azucares de diferentes densidades, mientras que otros pueden distinguir los carbohidratos y las proteínas, aún cuando pierden su habilidad de percibir lo dulce.

Este descubrimiento podría explicar porque algunos productos dietéticos son percibidos como poco satisfactorios en contraste con las bebidas llenas de carbohidratos que parecen animar a los atletas inmediatamente, aún antes de que sus cuerpos los procesen a energía.
(Tomado de news.sciencemag.org)




