El concepto nos da miedo. Huimos de él. Huimos diciendo cosas como "la vida me trajo acá", "así se dieron las cosas", "el destino era...", "las circunstancias me obligaron" y demás frases en el mismo sentido. Le tenemos miedo al “yo”.
El "yo" implica libertad. El "yo" implica responsabilidad. "Yo hice" es aceptar lo bueno y lo malo. El atajo es decir que fue la vida, los demás, el otro. Es construir una red salvavidas imaginaria. Pensar que la vida es flotar en el mar y esperar llegar a puerto. Decimos “se cayó” y no “yo lo boté”; “la reunión se atrasó” y no “yo llegué tarde”…
Le huimos al "yo" para huir del peso de enfrentar nuestra propia vida. De izar las velas y buscar el viento apuntando conscientemente al puerto de nuestra felicidad. El “yo” encierra haber sido tú quien decidió y actuó. Significa ser tú el artífice de tu situación actual. Le tenemos miedo al “yo”.
La felicidad no es casualidad. La vida no te llevará a la felicidad, pues la felicidad es TU decisión. No existe el “la vida me llevó por este sendero”; tú escogiste el mismo. No decidir, es una escogencia tuya. No hacer fue TU DECISIÓN.
Decidir es un verbo. Una acción. Necesita del "yo" para actualizarse. Ir a la deriva podrá ser cómodo, mas es una comodidad mediocre, como toda comodidad. Aceptar el "yo" es aceptar la libertad de decidir y la responsabilidad de sus consecuencias. La libertad no puede ser únicamente para lo bueno. Libertad es también para asumir el reto; para asumir la responsabilidad; para enfrentar una consecuencia.

Ni siquiera se puede decir "yo te amo" sin aceptar primero el "yo". "Nos enamoramos porque la vida así lo quiso" es esperar que "algo" decida luchar por ese amor o “algo” decida terminarlo. Es encerrarse en una burbuja esperando el desastre sin tomar las herramientas y darle mantenimiento a la estructura que sostiene tu vida. El “yo” no es malo. El “yo” no nos quiere hacer daño. El “yo” es la integridad de la vida. Es el “pienso, digo, siento, hago” vertical. No hay “yo” en la mentira y menos en la mentira a uno mismo.
La gente que no acepta su “yo” y vive rota entre los demás y las circunstancias, se aleja a sí misma de su felicidad. Le huimos al "yo" porque es más fácil culpar que tomar responsabilidad….
¿Eres tú de ellos?





