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Patojos que aprenden a ver el mundo con una mirada diferente

  • Por Esteban Biba
24 de noviembre de 2013, 18:11

Es el mediodía, hora del almuerzo en la residencia de Los Patojos. Cerca de 200 niños, niñas y jóvenes detienen sus clases, en un salón se pone en pausa la música de hip hop con la que una decena de niños baila break dance, en un aula de la par, los pinceles fueron colocados en agua y varias obras de arte esperan a ser terminadas, mientras tres niñas en un cuarto contiguo detienen la cuerda con la que saltaban. Todos se reúnen ordenadamente en el patio donde varios pequeños llevan mesas al centro y otros ayudan a servir platos al ritmo de la marimba que suena en bocinas colocadas en los muros.

Juan Pablo Romero es el fundador de la Asociación de educación popular. Él, se sienta en el centro mientras varios niños y niñas se acercan para mostrarle los raspones producto de los juegos o para darle un abrazo espontáneo. Romero sonríe o regaña, mientras los patojos cuentan lo que hicieron durante la mañana y las actividades que harán por la tarde. 

La Asociación Los Patojos funciona hace siete años y trabaja con cerca de 200 personas. La base central del proyecto está en la casa de los padres de Juan Pablo, ubicada en Jocotenango, Sacatepéquez, donde el método de enseñanza es educación alternativa y popular, de ahí también su eslogan "Los Patojos, sueños e ideas en acción".

El director del proyecto es Rafael Fuentes quien comenta que el arte es una herramienta de liberación, "Nuestra metodología de trabajo no se basa en números porque no somos una estadística, evaluamos a los niños y niñas a través de su participación y carácter, las materias no son sobre competencia, aquí los jóvenes preguntan sobre danza, fotografía, poesía, malabares, todas las instalaciones están llenas de murales que ellos y ellas pintan". 

Rafael indica que el método que crearon en Los Patojos compite con la educación tradicional, la complementa y por ellos esperan que el gobierno y las personas acepten su forma de educación alternativa. "Nuestra metodología se basa en principios de valores, habilidades artísticas, juegos recreativos y deportes". 

Para Rafael Fuentes director del proyecto, el arte es una herramienta de liberación. (Esteban Biba/Soy502)
Para Rafael Fuentes director del proyecto, el arte es una herramienta de liberación. (Esteban Biba/Soy502)

"Estamos generando una propuesta de organización comunitaria, nuestros proyectos son desarrollados con amor y dialogo social", explica Juan Pablo Romero. Su meta es dignificar la vida de los niños de Jocotenango, y que en Los Patojos puedan prepararse para un empleo y un desarrollo local. "Tratamos de dar a los jóvenes las oportunidades que el sistema no ofrece, nos enfrentamos a un sistema corrupto y conservador". 

Para Romero, la asociación Los Patojos es la respuesta pacífica a la indignación que produce la falta de oportunidades para jóvenes, "quiero enseñarle a los niños que la vida es un momento, un segundo para cambiar una historia del contexto guatemalteco, un país que nos fue heredado con muchos problemas estructurales, nosotros tomamos el reto de cambiar esto". 

El siguiente paso es crear una universidad popular, para todos y todas aquellas que no tuvieron o se les dio la oportunidad de estudiar, es un sueño que pensamos que ibamos a tener en 20 años, pero ya tenemos el terreno y los fondos para que en seis meses inicié la construcción.
Juan Pablo Romero
Fundador Los Patojos

El siguiente paso del proyecto es la construcción de una universidad popular en Jocotenango, donde se pueda llevar un proceso desde la niñez hasta la vida adulta, con talleres técnicos y desarrollo artístico. "Queremos hacer un ejercicio social, el sueño más grande del proyecto es la universidad popular, que se convertiría en la primera universidad, planeada, construida y utilizada por jóvenes". 

"Los jóvenes que no hayan pasado la universidad básica o incluso finalizado la primaria, tendrán una universidad digna, profesional, moderna y humana. Queremos que esta oportunidad académica se tome en serio por la sociedad guatemalteca", enfatizó Romero.

 Mientras todo esto sucede, Los Patojos siguen activos: un fin de semana presentan poesía escrita por ellos mismos, al siguiente exponen las fotografías impresas con una técnica basada en café y bicarbonato, y esa misma tarde juegan con su equipo de fútbol llamado "Dulce Martirio"

El equipo de fútbol de Los Patojos se llama Dulce Martirio. (Facebook Los Patojos)
El equipo de fútbol de Los Patojos se llama Dulce Martirio. (Facebook Los Patojos)

La Asociación Los Patojos continúa creciendo al igual que sus sueños. Este año comenzará la construcción de la universidad popular de la cual ya tienen el terreno, los fondos y el permiso de construcción.

Y Romero termina describiendo el proyecto así: "los Patojos es un estilo de vida que da esperanza, en donde el fin último es ser feliz". 

 

 

 

 

 

 

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