En el complejo engranaje económico de Guatemala, existe un componente que, aunque individualmente pequeño, sostiene de manera colectiva la estabilidad del país.
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Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) no solo representan el 96.3% del parque empresarial nacional, sino que son responsables de generar cerca del 70% del empleo total.
En este ecosistema, la microempresa se erige como el verdadero protagonista silencioso, enfrentando retos estructurales mientras consolida su peso en el Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con datos del Ministerio de Economía (Mineco), el impacto de estas unidades productivas es "contundente", aportando aproximadamente el 40% al PIB nacional. No obstante, la institución reconoce que más del 80% de este sector está compuesto por microempresas que operan bajo condiciones de vulnerabilidad, principalmente por el limitado acceso a financiamiento formal.
Según el Mineco, solo un 13% de las Mipymes han logrado obtener crédito a través del sistema financiero tradicional, obligando a la mayoría de emprendedores a depender de ahorros personales o préstamos de familiares.

Carlos Morales López, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad de San Carlos (IIES-USAC), subraya en su análisis "El sector de las MIPYME en Guatemala", publicado en la el boletín "Economía al día", que estas unidades son la base de la transformación económica, pero enfrentan "rezagos en las acciones para fortalecerlas".
Morales destaca que la clasificación legal establecida en el Acuerdo Gubernativo 211-2015 permite identificar su predominancia, pero también su fragilidad ante choques externos y tensiones comerciales. Para el investigador, la microempresa guatemalteca —definida por tener entre 1 y 10 empleados— opera frecuentemente en un escenario de incertidumbre y barreras que limitan su tecnificación.

Brechas a superar
Un punto crítico abordado tanto por el Mineco como por la academia es la brecha de género. Aunque el 43.3% de las microempresas tiene a una mujer como propietaria, ellas enfrentan barreras adicionales para acceder a recursos. El investigador de la USAC destaca que la falta de garantías reales suele excluir a las mujeres de los circuitos de crédito.
Ante esto, el Gobierno ha implementado fondos de garantía específicos para respaldar a quienes no poseen bienes inmuebles, intentando corregir una disparidad que en años recientes mostró una colocación de Q95.2 millones para hombres frente a Q55.9 millones para mujeres, según datos del Mineco.
Dicha institución señala que para que este motor económico no se detenga, es necesario abrir mercados internacionales, mientras que Morales López insiste en que la supervivencia del sector depende de políticas que promuevan la tecnología.
En lo que coinciden la academia y la institucionalidad, es que solo mediante un apoyo integral, la microempresa dejará de ser un refugio de subsistencia para convertirse en el pilar de un desarrollo económico resiliente y competitivo en el mercado global.

Datos las Mipymes
Estos son algunos datos sobre las Mipymes en Guatemala:
- Predominancia en el mercado: Las Mipymes constituyen el 96.3% de todas las empresas en Guatemala. De este universo, las microempresas representan más del 80%.
- Capacidad de empleo: Este sector es el principal empleador del país, generando aproximadamente el 70% de los puestos de trabajo.
- Aporte al Producto Interno Bruto: La contribución de las Mipymes al PIB nacional se sitúa en un 40%.
- Barrera del financiamiento: Solo el 13% de las Mipymes accede a crédito formal. El 87% restante sobrevive con capital propio o informal.
- Perfil de género: El 43.3% de las microempresas son lideradas por mujeres, quienes enfrentan mayores dificultades para obtener préstamos por falta de garantías.
- Clasificación legal: Según el Acuerdo Gubernativo 211-2015, una microempresa se define por un rango de 1 a 10 trabajadores y un nivel de ventas anuales que no supere los 190 salarios mínimos no agrícolas.




