08/05/2021

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"La trituradora de angelitos": la asesina serial que mató a más de 100 niños en México

  • Con información de Infobae
13 de marzo de 2021, 14:03
La asesina serial salió de prisión luego de amenazar con publicar el listado de sus clientas. (Foto: La Prensa)

La asesina serial salió de prisión luego de amenazar con publicar el listado de sus clientas. (Foto: La Prensa)

Pese a que la mujer brindó estremecedoras declaraciones acerca de cómo cometió los asesinatos, fue puesta en libertad apenas un mes después de haber sido capturada, ya que amenazó con delatar a las personas que contrataron sus servicios.

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Felícitas Sánchez Aguillón fue una asesina serial que vivió en México al inicio del siglo pasado. Ella nació en Veracruz en 1890.

Los archivos del medio mexicano La Prensa revelan que ella vendió a sus hijas gemelas, lo que provocó el fin de su matrimonio. Ese negocio le mostró a Sánchez Aguillón lo rentable que era el comercio ilícito de menores de edad.

Esta mujer trabajaba como partera y se volvió una intermediaria entre las mujeres que no querían a sus hijos o que no tenían dinero para mantenerlos, y quienes querían adoptar.

En 1910, Felícitas Sánchez Aguillón migró a la capital mexicana y alquiló una habitación en la colonia Roma, donde amplió su catálogo de servicios e inició a hacer abortos clandestinos.

Aunque no hay certeza de cuántas mujeres fueron sus clientes, una publicación de Infobae señala que esa lista le sirvió para chantajear a autoridades locales, indicando que revelaría los nombres de quienes estuvieron involucrados en sus actividades ilícitas. A cambio de su silencio, ella salió de la cárcel.

Según La Prensa, a los niños que no podía vender, la mujer los estrangulaba, envenenaba, cortaba, quemaba o desmembraba, y metía sus restos en bolsas que, luego, abandonaba en la basura o los vaciaba por el drenaje del sanitario.

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(Foto: Infobae)

Medios de comunicación locales de la época calcularon que más de 100 niños fueron víctimas de la mujer, a la que llamaron: “la Ogresa de la colonia Roma”, "la Hiena", “la Trituradora de angelitos” y “la Descuartizadora de la colonia Roma”.

La Policía de México allanó su habitación en abril de 1941 y encontró un altar con velas, agujas, ropa de bebé, un cráneo humano y una gran cantidad de fotografías de niños. Posteriormente, las autoridades revisaron un comercio, propiedad de Sánchez Aguilón, en donde encontraron más pruebas.

Días después, las autoridades capturaron al plomero Salvador Martínez Nieves, quien confirmó los crímenes y reconoció que constantemente destapaba las tuberías que quedaban bloqueadas por los fetos y los cuerpos de los niños.

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(Foto: Infobae)

La confesión del cómplice de “la Trituradora de angelitos” dio lugar a que la capturaran el 11 de abril de 1941. 

“Efectivamente, atendí muchas veces a mujeres que llegaban a mi casa. Las atendí de las fuertes hemorragias que tenían, algunas provocadas por golpes y la mayoría de ellas por serios trastornos ocasionados por haber ingerido sustancias especiales para lograr el aborto. Me encargaba de las personas que requerían mis servicios y una vez que cumplía con mis trabajos de obstetricia, arrojaba los fetos al WC”, declaró Sánchez Aguilón, el día de su detención.

“Una mujer me dijo que había soñado que su hijo iba a nacer muy feo, que por favor le hiciera una operación para arrojarlo. En efecto, aquella criatura era un monstruo: tenía cara de animal, en lugar de ojos unas cuencas espantosas y en la cabeza una especie de cucurucho. A la hora de nacer, el niño no lloraba, sino bufaba. Le pedí al señor Roberto que lo echara al canal, y él le amarró un alambre al cuello”, narró la mujer, según publicaciones de varios medios.

Pese a su horrendo testimonio, y tras amenazar con delatar a las mujeres que fueron sus clientes, Sánchez Aguilón quedó  libre un mes después de su captura, luego de pagar una fianza de 600 pesos. Esto generó el rechazo de la sociedad mexicana, sin embargo, apenas un mes después, el 16 de junio de 1941, Sánchez Aguilón murió por una sobredosis de Nembutal, un medicamento para las convulsiones.

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