Principales Indicadores Económicos

La informalidad en Guatemala: los obstáculos que dejan fuera a miles de trabajadores

  • Por Byron Dardón
06 de mayo de 2026, 08:00
Siete de cada 10 trabajadores en Guatemala labora en el sector informal. Una cifra alta y preocupante para analistas. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

Siete de cada 10 trabajadores en Guatemala labora en el sector informal. Una cifra alta y preocupante para analistas. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en Guatemala, por cada diez trabajadores activos, siete pertenecen o se ubican en actividades registradas como economía informal, lo que los convierte en presos sin posibilidades de llegar a experimentar, ni de lejos, la libertad económica.

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Tristemente, las cifras no son una buena noticia, son estadísticas frías, que, en opinión de analistas económicos, solo reflejan el caso de millones de guatemaltecos que subsisten en medio de un marco legal y regulatorio complejo, costoso y que interrumpe la capacidad de crecimiento del sector emprendedor.

Por otro lado, según la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), este 70.3% ubicado en el sector informal empieza entre los guatemaltecos a partir de15 años. Mientras que en el área urbana este segmento representa el 61.3%, en el área rural es del 83.0%. Según el sondeo, el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) equivale a entre el 21% y el 24%.

Las causas

De acuerdo con David Casasola, Director de Investigación del GEM de la UFM, la informalidad "... tiene muchas capas. No solo es un tema blanco y negro, porque hay una serie de distintas legislaciones bajo las cuales se pretende normar la manera de hacer negocios.

Agrega que esta complejidad legal empieza con un registro para abrir o cerrar negocios, sigue con temas tributarios y cómo se deben registrar ciertas transacciones. Luego, hay una ley fitosanitaria para determinados productos, lo que lleva a tramitar ciertas licencias para manipular distintas manufacturas. Además, existe una ley laboral.

En opinión del académico, existe una sobrerregulación, además de un desacople entre las reglas del juego y la evolución del mercado; con un código laboral que data de 1947, una época de estructuras predominantemente agrícolas, en donde no contempla la dinámica actual del sector emprendedor o de las micro y pequeñas empresas.

"Hay un desacople entre el paradigma con el que se desarrollaron las reglas del juego y la forma en que el juego ha evolucionado, lo que genera sobrecostos para adaptar la operación y las transacciones económicas a lo que son las reglas del juego," afirmó Casasola.

Obstáculo versus oportunidad

Según un informe nacional del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el pequeño comerciante o emprendedor percibe la formalidad más como un obstáculo que como una oportunidad. De acuerdo con el estudio, el 61% de los emprendedores no ve beneficios claros en formalizarse, mientras que un 17% considera que los costos de cumplimiento son simplemente inalcanzables. El documento agrega que otros factores incluyen desconocimiento (8.6%), trámites complicados (5.3%), presión social ("nadie lo hace", 4.6%) y falta de tiempo (3.4%). En síntesis, para la mayoría, la formalización no vale la pena.

Al respecto, David Corzo economista del UFM Market Trends, sostiene que la causa principal de la informalidad es el alto costo laboral mínimo en relación con la baja productividad del trabajador, sumado a una tramitología gubernamental que califica de "engorrosa y costosa". Esta realidad provoca que dos de cada tres negocios operen sin registros ante la SAT o el Registro Mercantil.

"Tristemente, como demuestran encuestas como la del GEM de la UFM, la mayoría de los emprendimientos son microempresas precisamente en el sector informal. Lo que realmente falta son empresas pequeñas con potencial de convertirse en grandes, y más empresas medianas y grandes que entren al mercado guatemalteco", sentenció el investigador.

Estrategia de subsistencia

Para Guillermo Díaz, coordinador del departamento de Ciencias Económicas de la Universidad Rafael Landívar, la informalidad en Guatemala es, en su raíz, es una estrategia de subsistencia. El académico agrega que con un 70.3%, este indicador es uno de las más altos en América Latina y un poco mayor a los otros países de Centroamérica, en especial Costa Rica, que ronda el 40% y República Dominicana tiene casi 50%.

"Las causas de la informalidad en Guatemala incluyen una baja creación de empleos formales menor a la oferta laboral. En 2025 se generaron 83,000 empleos formales, según datos del IGSS, pero ingresaron a la fuerza laboral, casi 150,000 personas graduadas del nivel medio. En consecuencia, miles de personas quedan excluidas del mercado de trabajo y deben generar su propia fuente de ingreso, lo que se conoce como emprendimiento por necesidad", afirmó el experto.

(Foto ilustrativa: Shutterstock)
(Foto ilustrativa: Shutterstock)

Díaz agregó que el principal efecto de la informalidad es que limita la tasa anual de crecimiento económico. Como parte de este proceso, explicó que el sector emprendedor contribuye a fomentar la informalidad laboral, "porque se emprende por necesidad". Lo anterior también significa falta de oportunidades laborales para las mujeres e impide que ellas se incorporen como fuerza de trabajo devengando ingresos, lo que aumentaría el consumo. "Solo los emprendimientos que logran escalar o crecer contribuyen a crear empleos formales, pero es la excepción", sentenció.

Pedro Prado, Coordinador Departamento de Investigación y Consultoría Económica de ASIES, resaltó que la informalidad en Guatemala tiene como origen la pobreza que afecta a un alto porcentaje de la población. Según el investigador, esto también afecta aspectos como la salud, la educación y la seguridad alimentaria. Lo anterior provoca que muchas personas no tengan acceso a puestos de trabajo formales, a lo que se suma la falta de capacitación laboral.

Las soluciones...

Para reducir la informalidad en el país, Casasola señala que se debe simplificar y digitalizar los trámites y permisos para operar; impulsar una simplificación tributaria con incentivos a la formalización que genere confianza; y en tercer lugar, establecer reglas claras que sean predecibles para fijar salarios mínimos, además de una eventual reducción de la carga regulatoria.
Por su parte, Corzo señala que se debe reducir la informalidad por medio de un cambio en la política salarial, es decir, dejando de aumentar el salario mínimo. También es importante reducir los costos de formalización, lo que implica facilitar la creación de sociedades mercantiles y simplificar los múltiples trámites exigidos por los ministerios y la SAT, de modo que sean proporcionales a la capacidad de ingresos de quienes hoy operan en la informalidad.

Según Diaz, hace falta generar empleos suficientes a los requeridos por el crecimiento de la población, dinamizar la inversión a nivel de pequeñas, medianas y grandes empresas, que son las que pueden proveer empleo formal. Para ello se necesita expandir el tamaño del mercado, tener una clase media más amplia con mayor poder de consumo.

Finalmente, Prado manifestó que para reducir la informalidad la educación es fundamental, es necesario incrementar la cobertura y mejorar la calidad educativa en el área de diversificado, incluyendo la educación extraescolar y actuar en forma coordinada con las diferentes entidades que atienden a jóvenes. De forma paralela, se debe continuar con la atracción de inversiones al país para generar más y mejores fuentes de empleo.

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