A punto de llegar al ecuador del recorrido, el esloveno Tadej Pogacar ya ha asestado una estocada casi mortal a un Tour de Francia que se toma este lunes su primera jornada de descanso, un respiro en medio del aplastante calor.
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Una etapa "sin público" por incendios en los Pirineos Occidentales, otra acortada por la canícula en Corrèze, corredores y espectadores sofocándose día tras día bajo un calor insoportable: la 113ª edición pasará a la historia como la primera -pero seguramente no la última- en la que el calentamiento global ha supuesto un auténtico desafío logístico al buen desarrollo de la prueba.
Desde la Grand Départ en Barcelona el 4 de julio, el termómetro nunca ha bajado de los 30ºC, y ha rozado e incluso superado puntualmente los 40ºC.
Los corredores se enfrentan a estas condiciones con impasibilidad de los guerreros, asistidos eso sí por un engranaje logístico enorme que incluye toneladas de hielo e incluso chalecos y colchones refrigerantes.
Motivos por los que el pelotón estaba cansado y esperaba con ganas esta jornada de descanso del lunes en Cantal, como si se tratase de un camello buscando el oasis en un desierto.
Las primeras nueve etapas han dejado ya ocho bajas entre los 176 corredores, una cifra a estas alturas de la carrera que no se alcanzaba desde 2022, donde fueron once las bajas, en parte debido al Covid.
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Pero no solo el calor ha machacado al pelotón.
Tour "satisfactorio" para Pogacar
Doble vencedor de etapa en Angles y Gavarnie-Gèdre, Pogacar ha golpeado con fuerza las aspiraciones de sus rivales, logrando un inédito colchón de 2 minutos y 42 segundos sobre su habitual rival Jonas Vingegaard tras solo nueve etapas.
"Hasta ahora, todo va bien. Al margen del calor, es uno de mis Tours más satisfactorios", destacó el ogro esloveno, que busca igualar el récord de mayor número de Tours ganados de Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin.
Pogacar parece más intocable que nunca, y se antoja complicado que se repita un derrumbe como el que sufrió en el puerto de Granon en 2022.
"Por supuesto, he progresado desde entonces, soy más maduro. Pero el cambio más grande es la manera en la que el equipo ha mejorado en términos de nutrición e hidratación. Este Tour es un horno y pese a ello mi temperatura corporal está por debajo que en 2022", explicó el doble campeón del mundo el viernes en Burdeos.





