El departamento de Sololá se ha consolidado como un punto clave para el aviturismo, con registros del quetzal y otras especies endémicas y migratorias. Parques y volcanes de la región reflejan la riqueza natural, pero también los desafíos para conservar estos espacios.
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Si se dispone de tiempo, toda persona que visite al departamento de Sololá puede adentrarse en reservas boscosas como el parque municipal del Rey Tepepul.
El área cobró notoriedad cuando se confirmaron avistamientos del quetzal, uniéndose a municipios como San Pablo (San Marcos) y Purulhá (Baja Verapaz) como reservas del ave nacional.

Tal oportunidad refleja la riqueza animal concentrada en el departamento, cuya diversidad de climas permite concentrar a ejemplares oriundos de la región junto a las procedentes de áreas vecinas.
"Hemos detectado a especies procedentes de México, Honduras y El Salvador", señaló Pablo Chumil, guía de aviturismo.

Al desplegarse el mapa del departamento, el visitante puede encontrarse con el pavo de cacho al recorrer las faldas de los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro.
Si se dirige a los parques Chuiraxamoló (Santa Clara La Laguna) y Corazón del Bosque (Santa Lucía Utatlán), podrá avistar los colores que caracterizan al chipe rosado.
Y de continuar su recorrido por el altiplano, acompañado de un buen par de binoculares, se encontrará con el zorzal de montaña, la codorniz de monte piquigualda y el chipe cabecinegro.

Cadena ecológica
"Donde habitan las aves endémicas son indicadores de ecosistemas sanos, como el caso de la cuenca del lago de Atitlán", explicó Chumil.
Por ello es importante la conservación del ecosistema de la cuenca, velando por la conservación de los bosques y las condiciones de los ríos que atraviesan la región.

La pérdida del hábitat impacta en las poblaciones del pavo de cacho, la especie nativa más amenazada, el cual prefiere los bosques nubosos situados a 2 mil metros de altura.
Sin embargo, sus territorios están seriamente afectados por los incendios, la explotación maderera y su uso para la agricultura, lo que dificulta su alimentación y reproducción.

La observación de aves en Sololá no solo representa una experiencia turística, sino también una oportunidad para valorar la importancia de conservar los bosques y reservas naturales de toda la región.
Proteger estos espacios garantiza la supervivencia de especies emblemáticas y mantiene el equilibrio ecológico que sustenta la riqueza natural que caracteriza al departamento.





