Descubre la belleza natural de Totonicapán en el Sendero El Aprisco, un destino ideal para el ecoturismo que combina la observación de flora nativa con espacios recreativos diseñados para fomentar el compromiso con el cuidado de los recursos naturales.
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Ubicado a cinco kilómetros de la cabecera departamental de Totonicapán, en el paraje Chuipachec, carretera alterna hacia el departamento del Quiché, el Sendero Ecológico El Aprisco se ha consolidado como uno de los principales espacios de educación y conservación ambiental en el occidente del país.
Rodeado de un entorno boscoso que resguarda importantes especies de flora y fauna, este parque natural fue impulsado por la Asociación de Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente (CDRO), con el propósito de promover la educación ambiental, la conservación de hábitats de especies en peligro de extinción y el estudio de propuestas que contribuyan a la preservación de la biodiversidad y la mitigación de riesgos ambientales.

Mirna Jeannette Poncio, administradora del sendero, explicó que uno de los pilares fundamentales del proyecto es la concientización ambiental, especialmente dirigida a la niñez y juventud de centros educativos de Totonicapán y departamentos cercanos, aunque el espacio también está abierto a la población en general que busca recrearse en un ambiente natural, con paisajes atractivos y espacios para convivir sanamente.
En el área boscosa del sendero es posible observar especies emblemáticas como el pinabete (Abies guatemalensis), árbol en peligro de extinción y símbolo de los bosques de altura en Guatemala, así como plantas medicinales nativas, además de aves como el quetzalillo y el chipe cabeza rosada, entre otras propias de la región.

El recorrido está diseñado con estaciones temáticas acondicionadas estratégicamente, donde se desarrollan contenidos educativos sobre ecosistemas, la importancia del bosque y sus beneficios, el calentamiento de la Tierra y cómo mitigar sus efectos, la cadena alimenticia y las consecuencias de su alteración, la contaminación ambiental y alternativas para reducirla, el ciclo del agua y su conservación, así como la protección de especies endémicas.
Cada estación busca generar reflexión y compromiso en los visitantes, promoviendo acciones concretas para el cuidado de los recursos naturales.

Al finalizar el recorrido, las familias pueden disfrutar de áreas recreativas con juegos tradicionales y deportivos, además de merenderos ideales para compartir un almuerzo en contacto con la naturaleza. El ingreso tiene un costo accesible de Q10 para adultos y Q5 para niños.
Con más de 20 años de funcionamiento, el Sendero Ecológico El Aprisco también ofrece servicios de hospedaje, campamento y alimentación con previa reservación, convirtiéndose en un espacio integral para el aprendizaje, la recreación y la conservación ambiental en Totonicapán.

El Aprisco no es solo un destino recreativo, sino un aula abierta bajo el cielo de Totonicapán donde cada paso enseña el valor de la vida silvestre, convirtiéndose en el lugar perfecto para quienes buscan paz y un compromiso real con el planeta.




