Proteger la piel es una tarea diaria que trae múltiples beneficios. Su cuidado frente a los rayos solares no se limita solamente a la época de verano.
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Especialistas coinciden en que la exposición al Sol puede provocar daños acumulativos que afectan la salud y apariencia de la piel. Karla Peña, dermoasesora de Dermacenter, considera que es importante cuidar la piel no solo en los días soleados, también en días nublados o durante épocas de clima fresco.
"Cuidarnos del sol y de la luz azul es importante para prevenir daños permanentes en la piel como el cáncer de piel, el envejecimiento prematuro, arrugas, manchas y quemaduras, causados por los diferentes tipos de radiaciones ultravioleta, infrarrojos y luz azul", explica Peña.

Para implementar este cuidado, la experta señala que: "Dependiendo el tipo de piel de cada persona se recomienda el protector solar. Los tipos de piel pueden variar de una piel mixta a grasa, piel grasa, piel normal a seca".
El cuidado debe formar parte de las rutinas diarias y toma pocos minutos. Para iniciar el día, se debe aplicar el protector.
"Con la piel limpia y seca antes de salir de casa. Se debe aplicar una cantidad generosa y aplicar la regla de los 2 dedos para el rostro, cuello y escote", aconseja la experta.
Peña recomienda hacer varias aplicaciones del producto durante el día, por lo menos cada 3 o 4 horas, "por ejemplo 7:00, 11:00 de la mañana, 3:00 y 6:00 de la tarde, no importando si trabajamos desde casa la luz azul es la que nos está dañando".
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Daños
- Envejecimiento prematuro
- Manchas en la piel (melasma)
- Cáncer en piel
- Quemaduras solares
Límites
- La luz azul es un tipo de radiación visible que proviene principalmente del sol y de dispositivos electrónicos como celulares, computadoras, tabletas y pantallas led.
- La exposición prolongada puede generar estrés oxidativo en la piel, favorecer la aparición de manchas, pérdida de elasticidad y envejecimiento prematuro, por lo que se recomienda limitar el tiempo frente a pantallas y usar protección adecuada.

¡Cuidado!
- Los rayos UVB afectan principalmente la capa superficial de la piel y son los responsables de las quemaduras solares y el enrojecimiento.
- Penetran más profundo, provocan envejecimiento prematuro, manchas y favorecen el cáncer de piel. Los rayos infrarrojos generan calor, penetran capas profundas y contribuyen a la flacidez y al daño celular con exposición prolongada.





