Conoce la visión emprendedora de Efraín Pinzón en San Juan Comalapa, quien tras 40 años de mecánica identificó una oportunidad de mercado en el aceite residual para crear estufas eficientes que ahorran dinero a las familias y protegen los bosques.
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Al popularizarse como medio de transporte, casi no hay hogar en la región de San Juan Comalapa donde no se tenga una motocicleta para desplazarse al trabajo y salir de paseo. Sin imaginárselo, los usuarios producen la materia prima que permitiría utilizar las estufas ideadas por el mecánico Efraín Pinzón.
Respaldado por la experiencia acumulada en 40 años de labores, Pinzón ideó la fabricación de una estufa que utiliza como combustible el aceite quemado procedente de la moto.

"Para preparar un tiempo de comida, solo se necesita un octavo de este material residual, el cual es muy accesible", explicó. De ahí que ofrece una alternativa a los hogares que deseen ahorrar dinero en el consumo de gas o de leña para preparar sus alimentos.
Este último detalle, agrega, hace que sus estufas sean una alternativa amigable para el medio ambiente al no tener que depender de la tala de árboles para su uso en el fogón. También se evita la contaminación de los suelos al derramar el aceite ya utilizado en patios o terrenos baldíos.

A la vista
Quien desee comprobarlo puede acercarse al taller de reparación de vehículos livianos propiedad de Pinzón, situado en el barrio Paxán, en San Juan Comalapa, Chimaltenango, para observar el funcionamiento de la estufa.
Si se anima a probarlas en casa, puede comprarlas a precios que oscilan entre los Q400 y Q600, a la vez que su creador les comenta que las fabrica con materiales reciclables.
"Considero que este proyecto no solo representa una solución económica para las familias, también es un paso hacia prácticas más sostenibles en la vida cotidiana", manifestó Pinzón.

Promoción
El licenciado Andrés Rivera señala que la venta de estufas como la ideada por Pinzón tiene un amplio mercado potencial en zonas rurales.
"Son lugares donde el acceso al gas para cocinar es difícil, a la vez que priorizan el ahorro de combustible", explicó.
Para promoverlo, se debe enfocar el producto en la eficiencia, la durabilidad y los beneficios que tenga tanto para la salud como para el medio ambiente.

"Hay que pensar en diseños a la medida, fabricados con materiales resistentes y amigables con el entorno, como ladrillo o metal, para adaptarse a las necesidades de cada comprador", detalló Rivera.
Asimismo, quien incursione en este terreno puede plantearse el acercamiento con entidades del gobierno local u ONGs, de preferencia las ligadas a evitar la deforestación y la búsqueda de medios que mejoren la calidad de vida en el campo.
Para el área urbana, la promoción se puede centrar en el uso intensivo de redes sociales y en visitas guiadas, para que el usuario potencial observe el funcionamiento de la estufa, compruebe su viabilidad y decida si la compra.





