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Así ocurrió el crimen contra médico del Hospital General y su familia

  • Por Jessica González
01 de abril de 2026, 12:09
El Dr. Chew laboraba en el área de Ortopedia y Traumatologí­a del Hospital General San Juan de Dios. (Foto: Shutterstock)

El Dr. Chew laboraba en el área de Ortopedia y Traumatologí­a del Hospital General San Juan de Dios. (Foto: Shutterstock)

Así fue como el hijo mayor del galeno acabó con la vida de cada integrante de su familia. 

EN CONTEXTO: El crimen que acabó con la vida de un médico del Hospital General y su familia

El doctor Rolando Chew, su esposa y tres hijos menores fueron atacados brutalmente por el hijo mayor de la pareja, quien acabó con la vida de cada uno.

Todo ocurrió durante la madrugada del 5 de diciembre de 2008, cuando Yat Roy Chew Girón, el hijo mayor, de 21 años, utilizó cuchillos de cocina para agredir al Dr. Chew, a su esposa Gabriela y a los niños: Sara (10), Benjamín (8) y Josselin (3).

Las víctimas recibieron en total 99 heridas punzocortantes. La mecánica del hecho reveló una fuerza desmedida, con cortes profundos en el cuello.

El cuerpo del médico, quien era jefe de operaciones del área de Ortopedia y Traumatologí­a del Hospital General San Juan de Dios, quedó en la sala de la planta baja, mientras el cadáver de su cónyuge en un pasillo de la casa, y los tres niños fueron degollados en sus habitaciones, en el segundo piso de la residencia.

El hijo del médico fue condenado a 250 años de prisión. (Foto: Shutterstock)
El hijo del médico fue condenado a 250 años de prisión. (Foto: Shutterstock)

La hipótesis

Yat Chew intentó confundir a la policía. Su primera versión señalaba a pandilleros que entraron a robar, aunque los objetos de valor estaban intactos.

Luego sugirió una venganza de una empleada doméstica despedida. Sin embargo, la sospecha recayó sobre él por un detalle físico: tenía cortes profundos en la palma de la mano derecha.

Para los expertos, eran heridas típicas de un agresor que se lastima a sí mismo cuando su mano resbala por el mango del cuchillo debido a la sangre y la fuerza del impacto.

Finalmente, las pruebas de ADN confirmaron que la sangre en los zapatos y el timón del carro de Yat pertenecía a su familia.

En el baúl del auto hallaron una máscara y guantes ocultos. Además, las huellas de pisadas ensangrentadas dentro de la casa coincidían exactamente con la talla y diseño del calzado que él vestía ese día.

Yat fue condenado a 50 años de cárcel por cada víctima, sumando una pena simbólica de 250 años. Según la ley guatemalteca, cumplirá la pena máxima efectiva de 50 años en prisión.

Con información de José Dávila/Nuestro Diario

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