Ubicado cerca de Melchor de Mencos, el sitio arqueológico La Blanca destaca por su arquitectura palaciega del periodo Clásico Tardío, siendo un destino perfecto para quienes desean explorar la historia y la cultura ancestral sin grandes aglomeraciones.
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Ubicado en la cuenca del río Mopán en Melchor de Mencos, Petén, se encuentra este sitio lleno de historia: La Blanca.
A diferencia de centros ceremoniales mayas que se distinguen por sus pirámides empinadas, este destino ofrece una experiencia centrada únicamente en la arquitectura palaciega del periodo Clásico Tardío y Terminal.

Si quienes visitan el departamento prefieren un sitio menos concurrido, pero de igual forma histórico, este es el recinto indicado para visitar.
Quienes recorren el sitio destacan la tranquilidad del entorno y la posibilidad de explorar sin aglomeraciones, lo que permite apreciar con mayor calma las estructuras y comprender mejor la importancia histórica de la arqueología maya.

Ubicación, horarios y costos
El sitio se encuentra a 90 kilómetros de Santa Elena, Flores, se debe de tomar la carretera principal que conduce hacia Melchor de Mencos (CA-13). Al llegar a la aldea La Blanca, se toma un desvío debidamente señalizado de aproximadamente cuatro kilómetros de terracería, el camino es transitable para la mayoría de vehículos.
El ingreso a La Blanca no tiene costo, lo que lo convierte en una excelente opción para el turismo local e internacional. Si visitas este sitio arqueológico recuerda llevar repelente, agua potable y calzado cómodo.
La atracción principal al visitarlo es la Acrópolis, lo recomendable sugiere caminar por los pasillos de los palacios para apreciar las bóvedas mayas que se mantienen en un magnífico estado de conservación.
El proyecto La Blanca se creó hace 22 años, con el objeto de realizar investigaciones de campo y poner en el mercado su valor como patrimonio cultural y contribuir al desarrollo económico y social de la comunidad, lo que permitió descubrir un asentamiento urbano maya fuera del centro de los demás.

Esta iniciativa fue apoyada por el Gobierno de Guatemala de la época, así como por el Gobierno de España, también de la Universidad de Valencia y la Universidad Politécnica de Valencia con una inversión de más de 1.12 millones de dólares.
Los resultados de las investigaciones arqueológicas realizadas en el lugar revelan que los edificios de la Gran Acrópolis no eran templos, sino residencias de alto estatus y centros administrativos.
Uno de los hallazgos con más relevancia para los científicos que han trabajado en el lugar es la presencia de grafitis mayas antiguos en las paredes de los palacios, pues estos trazos ofrecen información valiosa sobre la vida diaria y la cosmogonía de sus habitantes originales.
La técnica que se empleó para plasmar estos trazos en los muros fue la sillería, lo que demuestra un nivel de ingeniería avanzada, la cual sigue siendo un objeto de estudio para expertos tanto de Guatemala, como de otras partes del mundo.




