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Las cinco mutaciones en los humanas que la mayoría no tiene

  • Por Soy502
Las condiciones climáticas extraordinarias han generado mutaciones en algunos humanos. (Foto: NMMedical)

Las condiciones climáticas extraordinarias han generado mutaciones en algunos humanos. (Foto: NMMedical)

Algunos humanos han desarrollado peculiares mutaciones genéticas que la mayoría de personas no tienen. Eso sí, todavía no son suficientes para ser superhéroes. 

1. Visión submarina perfecta

La mayoría de las personas ve borroso cuando está sumergida dentro del agua, y se debe a que la densidad del agua es similar a la del fluido ocular y la luz refractada no puede ingresar bien al ojo.

Pero hay una excepción, pues los miembros del pueblo Moken pueden hacerlo. Ellos habitan en el mar de Andamán, un sector del océano Índico entre Birmania y Tailandia.

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A esta tribu se la conoce como los "gitanos del mar" porque pasan la mayor parte del año viviendo en chozas sobre el agua o en botes, y solo arriban a tierra para abastecerse de suministros.

Una investigación científica publicada en 2003 en la revista Current Biology reveló que la mutación genética de los moken hace que sus ojos cambien de forma debajo del agua.

Esto permite que la luz refracte de forma correcta al ingresar a sus ojos y hace posible que vean con claridad, incluso sumergidos más de 20 metros debajo del agua.

2. Tolerancia al frío

Otra ventaja genética observada en algunos pueblos originarios está relacionada con la capacidad de resistir a bajas temperaturas.

Un cuerpo normal no puede resistir el frío extremo. Pero hay algunas poblaciones que sí tienen esa capacidad, como los Inuits, que habitan en el Ártico, o los Nenet, que viven en el norte de Rusia, se han adaptado a las temperaturas heladas.

Sus cuerpos responden de manera distinta al frío porque están constituidos biológicamente de forma distinta al resto. Ellos no tiemblan de frío, tienen menos glándulas sudoríparas, su piel es mucho más calurosa de lo normal y sus metabolismos tienen tasas mucho más altas. Estas ventajas son netamente genéticas.

3. Menos horas de sueño

Varios estudios han demostrado que la mayoría de las personas necesitan dormir entre 7 y 9 horas para poder sentirse descansados. Dormir menos puede causar problemas de concentración y de salud, tanto físicos como mentales.

Sin embargo, un estudio realizado con mellizos en 2014 llevó a la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño a descubrir que existe una mutación genética que permite que algunas personas necesiten menos horas de sueño.

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Las personas con el gen DEC2 mutado tienen la capacidad de tener un sueño REM más intenso, lo que hace que su descanso sea más efectivo.

Con 6 horas de sueño o menos se sienten completamente descansados y listos para encarar el día. Pero, los expertos aclaran que esta mutación afecta a una proporción extremadamente pequeña de personas -menos del 1% de quienes reportan dormir poco-.

4. Huesos más densos

La mayoría de de los esqueletos humanos pierden densidad y masa ósea a medida que envejece. Pero hay algunas personas que tienen una mutación en un gen llamado SOST, que controla a la proteína esclerostina, que regula y controla el crecimiento de los huesos.

Un estudio realizado por científicos de Investigación y Desarrollo en Chiroscience en Bothell, Washington, concluyó que quienes tienen esta mutación no pierden masa ósea a medida que envejecen.

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Sus huesos continúan acumulando densidad y masa con el paso del tiempo, dándoles el esqueleto de una persona mucho más joven.

Esta mutación fue hallada en algunas personas de origen afrikaner, como se conoce a las poblaciones de origen holandés que viven en Sudáfrica.

5. Adaptación a las alturas

Las comunidades andinas lo llaman "soroche" y cualquiera que lo haya padecido no lo olvidará con facilidad. Es el malestar que se siente a grandes alturas por la falta de oxígeno y que causa mareos, baja de presión, dolor de cabeza y trastornos respiratorios.

Moverse despacio, comer poco, no realizar grande esfuerzos o mascar cocas son algunos trucos para evitarlo. Sin embargo, no es un problema que afecte a las poblaciones que viven en la montaña.

Estudios realizados a los quechuas de los Andes y los tibetanos del Himalaya mostraron que ellos cuentan con ventajas genéticas que les han permitido adaptarse a su ambiente.Sus torsos son más grandes y tienen mayor capacidad pulmonar, lo que les permite incorporar más oxígeno con cada inspiración.

*Con información de BBC

17 de noviembre de 2018, 19:11

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