En la frenética carrera de la vida moderna, el estrés es un compañero constante para muchos.
LEE: Solo 30 minutos diarios te aportan muchos beneficios
Según Teresa Gaytán, psicóloga, el estrés se percibe cuando tienes poco control sobre una situación y experimentas angustia. Los primeros síntomas, como dolores de cabeza, mareos y problemas gastrointestinales son la reacción de tu cuerpo a estos cambios y desafíos.
"A corto plazo, el estrés puede ser útil, manteniéndote alerta y proporcionándote energía para completar tus tareas. Si persiste, surgen problemas de salud graves que afectan tu desempeño en el trabajo, la familia y la escuela", advierte.

El estrés crónico puede disminuir la inmunidad y aumentar la frecuencia de enfermedades. El cortisol, una hormona liberada durante el estrés, puede provocar inflamación cuando se libera en exceso en el cuerpo.
"Los glóbulos blancos, encargados de combatir las infecciones, disminuyen con el estrés crónico, lo que nos hace más susceptibles a gripes e infecciones. Además, afecta el sueño, empeorando las condiciones médicas preexistentes", explica la experta.
Enfrentar el estrés de manera efectiva implica encontrar un equilibrio entre el autocuidado, la adaptabilidad y la aceptación. "Reconocer que es parte natural de la vida, y comprender que tenemos el poder de influir en cómo respondemos a él, es el primer paso hacia una vida más tranquila y equilibrada", concluye.

Toma el control
1- Identifica qué está causando ese estrés. ¿Es el trabajo, las relaciones personales, la salud o alguna otra área de tu vida?
2- Desarrolla estrategias para hacerle frente. Técnicas de relajación como respiración profunda, la meditación o el yoga, así como actividades para recargar energías.
3- Organiza tus tareas. Divide las grandes tareas en pasos más pequeños y manejables, y enfócate en completar una a la vez.
4- Aprende a decir "no" cuando sea necesario y establece límites claros con los demás para proteger tu tiempo y energía.
5- En lugar de enfocarte en lo que está fuera de tu control, concéntrate en lo que puedes controlar y en encontrar soluciones prácticas.
Muévete
Cualquier actividad física puede servir para aliviar el estrés, debe ser de 30 a 40 minutos al día
- Bailar
- Caminar
- Andar en bicicleta
- Saltar la cuerda

Descansa
- El sueño repara, relaja y revitaliza el organismo, es una herramienta valiosa para hacer frente al estrés.
- Establecer una rutina: acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.
- Crear un ambiente propicio: que tu lugar de descanso sea tranquilo, oscuro y tenga una temperatura agradable para favorecer el sueño.
- Limitar la tecnología: evita el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, ya que la luz azul puede interferir con la calidad del sueño.
- Comidas estimulantes: evita las bebidas alcohólicas o con cafeína antes de acostarte, ya que pueden dificultar conciliar el sueño.
- Priorizar la comodidad: tu cama debe ser un lugar de descanso y relajación, así que asegúrate de que sea cómoda y te brinde el soporte adecuado.
- Mantener la limpieza: Cambia las sábanas al menos una vez a la semana, airea las almohadas y limpia tu habitación con regularidad para crear un entorno saludable para dormir.
La risa tiene poder
No es broma. Su contagioso frenesí puede encender los ánimos y luego suavizar tu respuesta al estrés, mientras eleva y luego regula la frecuencia cardíaca y la presión arterial. ¿El resultado? Una sensación placentera y relajada que perdura.




