El histórico Colegio y Convento de la Compañía de Jesús se mantiene como un pilar del patrimonio cultural de Antigua Guatemala. Este edificio, clave para la orden jesuita y la educación desde 1582, resistió el terremoto de Santa Marta y, tras su restauración, mantiene viva su labor académica.
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Desde 1582, el edificio patrimonial del Colegio y Convento de la Compañía de Jesús sobresales entre el paisaje urbano de la Ciudad Colonial.
La estructura original, que albergó a los jesuitas hasta su expulsión de la entonces Capitanía General del Reyno de Goathemala en 1767, incluía una iglesia y tres claustros.

Para el siglo XVI era un prestigioso centro educativo, el cual ocupaba la casi totalidad de una manzana de terreno, según los registros del Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
"Su función siempre estuvo al servicio de la docencia, pues contaba con amplias salas, bibliotecas y habitaciones", informó María Elena Diego, directora del Centro de Formación de la Cooperación Española.

La importancia que tuvo como centro cultural y de estudios se reflejó en las materias de filología, filosofía y retórica impartidas en sus aulas.
Historiadores locales también señalan que el poeta y sacerdote Rafael Landívar y Caballero (1731-1793) nació en una casa situada frente al convento.
Años después, ya incorporado a la Compañía de Jesús, Landívar se desempeñó como rector del Colegio de San Borja, situado en el complejo, hasta su partida al exilio junto a sus compañeros de orden.

Sufrió daños
Poco tiempo después, toda la instalación sufrió los embates del llamado terremoto de Santa Marta, ocurrido el 29 de junio de 1773.
Si bien la iglesia quedó con daños significativos, los muros del convento resistieron lo suficiente como para albergar una fábrica de telas en 1865.

En 1912 pasó a albergar el mercado cantonal que operó hasta el terremoto del 4 de febrero de 1976, si bien el comercio siguió concentrándose en sus afueras.
"Para 1996, la Cooperación Española acometió la restauración de las instalaciones para convertirlas en un centro de formación tecnológica y académica", señaló Diego.

Actualmente, el edificio situado entre la 6a. avenida norte ofrece sus espacios al servicio de la academia, la tecnología y la ciencia.
Entre sus hitos figura la visita del novelista portugués José Saramago, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1998, acontecida el 4 de marzo de 2001, donde fue entrevistado por los escritores J. L. Perdomo Orellana y Maurice Echeverría.

Restauración
El edificio fue incluido en 1979, dentro de la inscripción de Antigua Guatemala como Patrimonio de la Humanidad.
En el registro bibliográfico del CFCE, señala que en 1992, España, adquirió el compromiso de restaurar las instalaciones, esto por medio del Programa de Preservación del Patrimonio Cultural de Iberoamérica de la de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID), con el aval del Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala (CNPAG).
La historia del centro refleja la resiliencia del patrimonio colonial, que pasó por usos diversos y hoy sigue vigente como espacio de formación, memoria histórica y encuentro cultural en la ciudad.





