El caso fue considerado uno de los hechos más violentos registrados en un centro nocturno de Quetzaltenango en los últimos años.
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El Tribunal Segundo de Sentencia Penal de Quetzaltenango dictó una condena de 20 años de prisión en contra de Benjamín Aguirre, de 61 años, tras encontrarlo culpable del delito de asesinato en grado de tentativa, por un violento ataque ocurrido en mayo de 2025 frente a una discoteca de la zona 3 de la ciudad.
De acuerdo con Jonatan Chuvac, oficial de audiencias del tribunal, la sentencia fue emitida por el delito de homicidio en grado de tentativa, mientras que el acusado fue absuelto de un segundo cargo que también le había sido imputado.

Los hechos
Según la investigación del Ministerio Público, el ataque ocurrió la madrugada del 25 de mayo de 2025, alrededor de las 00:43 horas, frente al establecimiento conocido como "Medellín".
Aguirre habría llegado al lugar en motocicleta junto a otros dos individuos, con la intención de atacar a Rudy Misael Arreaga Román, quien se encontraba en la entrada del negocio.
Las pesquisas establecen que uno de los acompañantes abrió fuego en repetidas ocasiones contra la víctima, dejándola gravemente herida. Posteriormente, Aguirre descendió del vehículo portando una granada de fragmentación tipo M-26, de uso exclusivo del Ejército, la cual lanzó hacia la entrada del local con la aparente intención de rematar a su objetivo.

Sin embargo, el artefacto explosivo rebotó en una pared del ingreso y regresó hacia la vía pública, donde detonó segundos después. La explosión no solo lanzó al propio agresor al suelo, sino que también dejó a varias personas heridas en el lugar, generando pánico entre quienes se encontraban en el sector.
Aguirre fue capturado minutos después del ataque por fuerzas de seguridad, mientras que sus cómplices lograron darse a la fuga.

Un dictamen del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) confirmó que la víctima sufrió lesiones de extrema gravedad, incluyendo daños en órganos vitales y evidenció la intención homicida del ataque.
Durante el juicio, testigos presenciales relataron los momentos de terror vividos aquella noche en un área concurrida de la ciudad, donde varias personas estuvieron en peligro debido a la detonación del explosivo.
Con la sentencia emitida se cierra una etapa del proceso judicial, aunque las autoridades continúan con las investigaciones para dar con el paradero de los otros implicados.





