El monitoreo constante de milpas y hortalizas es clave para enfrentar plagas como el gusano cogollero, que afectan el rendimiento agrícola. Los agricultores aplican fumigación controlada y productos autorizados para proteger cultivos como maíz, sandía y tomate.
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Obtener una buena cosecha es siempre la prioridad para productores agrícolas de la región, esperando que las condiciones climáticas les favorezcan y estando al tanto del estado de cada cultivo para evitar ataques de plagas.
En la aldea Nuevo Chuatuj, Coatepeque, el agricultor Elvis Gonzáles comenta que a diario llega a revisar su plantación de maíz, que es uno de los principales alimentos que se cosechan en la región.

Entre las amenazas para las milpas está la plaga del gusano cogollero, por lo que los expertos como González, usan diferentes químicos granulados e insecticidas, en cantidades específicas para combatirlo.
El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) es una plaga que puede alimentarse de más de 80 especies de cultivos. Si no se combate de forma oportuna, puede causar reducciones significativas del rendimiento de cereales cultivados, como el maíz, el arroz y el sorgo, asimismo de leguminosas, cultivos de hortalizas y algodón.

También puede afectar en el área la mosca de la fruta en cítricos, así como la llamada polilla del tomate; además, las hortalizas son propensas a pulgones y orugas, así como a enfermedades fúngicas y bacterianas.
El agricultor Miguel Rivera indicó que la plaga conocida como "trips", también es de cuidado. "Es una mosquita blanca que 'encolocha' la mata de sandía y cuando eso pasa, la planta ya no da frutos, pero controlando eso ya no hay problema", refirió.

La fumigación ayuda a prevenir y tratar estas amenazas. Al minimizar los daños causados por plagas, se garantiza un mejor rendimiento, mayor calidad de las hortalizas y menos pérdidas.
En el caso de productos químicos, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) afirma que es recomendable aplicar solo productos autorizados, en las dosis recomendadas, para evitar la acumulación de residuos en los alimentos.

Genera pérdidas
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Cultura (FAO), al menos el 40 por ciento de los cultivos destinados a la alimentación se pierden cada año a causa de las plagas y enfermedades de las plantas.
Por eso, los productores coinciden en que la prevención y el uso responsable de insumos agrícolas es clave para enfrentar las plagas más comunes, proteger las cosechas y mejorar el rendimiento. El monitoreo constante de los cultivos y el control oportuno se mantienen como prácticas clave para los agricultores, quienes buscan reducir pérdidas y asegurar alimentos básicos.





