Ser hermanos es una de las relaciones más duraderas en la vida. Son parte de la historia familiar, donde no solo se comparten los mismos padres, también se tienen en común muchas vivencias.
LEE: Destinos accesibles para visitar en verano con la familia
En esta relación fraternal, las alegrías y los desacuerdos son normales. Desde la niñez se fortalece este vínculo y se debe promover una convivencia sana, basada en el respeto, la empatía y el afecto. Y son los padres quienes deben fortalecer el afecto entre hermanos desde la infancia.
"Es importante prestar atención, al número de hermanos y a la diferencia de edad, ya que, según eso, las prácticas deberán adaptarse", explica Carolina Cumes, psicóloga.

"Los padres pueden fomentar la cooperación y no la competencia, haciendo actividades donde ganen o pierdan juntos, pidiéndoles que realicen tareas en equipo, asignarles una responsabilidad en casa que deba llevarse a cabo en equipo y no individualmente, por ejemplo, lavar y secar los trastos o poner y recoger la mesa", aconseja Cumes.
La clave está en tener espacios compartidos positivos con los hijos como leer juntos, cocinar, realizar algún tipo de actividad física juntos. Se deben reconocer los gestos positivos entre hermanos, explica la psicóloga. Frases como "me gustó cómo ayudaste a tu hermano", "tu hermana se veía muy contenta porque le ayudaste", entre otras.

"Cuando surgen los conflictos entre hermanos, la manera en que los papás como adultos intervienen es muy importante porque va a fortalecer o a debilitar el vínculo que hay entre ellos", destaca la experta. Los padres deberían ser mediadores y no el juez de lo sucedido, por eso tener autocontrol es fundamental para que los niños aprendan de las reacciones cuando hay conflictos.
ENTÉRATE: Que no te roben los datos mientras busca trabajo en línea
Valiosos
Cuando hay hermanos de diferentes edades, la clave es proponer actividades donde cada uno tenga un rol valioso, según su capacidad, para que no sientan que hay preferencias en lo que deben hacer. Se recomienda que los papás eviten compararlos y que se enfoquen en reconocer el esfuerzo individual y celebrar la cooperación más que el resultado.

Calidad de tiempo
- Establecer reglas en casa y seguirlas es importante, ya que esto da estructura. Por lo que, si ya estableciste que al finalizar el día, mamá o papá tienen un tiempo individual con cada hijo, eso debe respetarse y no sustituirse por otra actividad.
- En ese tiempo de calidad, solo participa un niño. No hay interrupciones ni distracciones. Es su tiempo. Y así posteriormente con cada uno de tus hijos.
- Esto les demuestra el valor que cada uno tiene y los hace sentirse vistos.
Sin competencia
- Cuando los padres validan sus emociones y los niños se sienten comprendidos, baja la rivalidad entre ellos.
- Evita decirles cosas como: "tú sos el más grande, tenés que hacer caso", "tú siempre le haces lo mismo a tu hermano", "tu hermana es pequeña y tenés que ayudarla".
- Es bueno reforzar la cooperación entre ellos para que no sientan que deben competir y solo así ser reconocidos.
- Hay que establecer consecuencias según la edad para que haya una percepción de justicia, de lo contrario se generan conflictos.





