El estrés es parte de nuestra vida y nos ayuda a responder a las situaciones difíciles. Sin embargo, cuando se convierte en crónico, puede causar graves efectos en tu cuerpo, estado de ánimo y comportamiento.
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Tomar descansos, incluso durante diez minutos al día, puede ayudarte a reducir el estrés, aliviar tensiones y preocuparte menos. Los hábitos saludables, como una dieta balanceada, actividad física regular y mantener el contacto social, minimiza el estrés, a la vez que te vuelve más resiliente y te da mayores posibilidades de adaptarte a los retos.
El riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, hipertensión, obesidad, diabetes o, incluso, demencia, aumenta cuando se padece de estrés crónico. ¡Poner manos a la obra y combátelo!

9 formas fáciles
- Crea redes sociales saludables
- Medita
- Practica ejercicios de respiración
- Juega con tu mascota
- Haz yoga
- Escucha música
- Lee un libro
- Ejercítate
- Dedica tiempo al autocuidado
En 10 minutos o menos
Actividades rápidas que te ayudan a estar mejor emocionalmente:
- Baila, haz sentadillas o lagartijas, o patea una pelota por unos pocos minutos.
- Escribe tres cosas por las cuales estés agradecida
- Pregúntate cómo te sientes
- Ríe o busca las cosas que te hacen reír
- Encuentra una canción o una frase que te haga sentir bien (y siempre tenla cerca)

Mejor acompañada
Una buena forma de lidiar con el estrés es tener relaciones significativas con las personas a tu alrededor:
- Busca a tu familia, tus amigos o tu comunidad y expresa tus sentimientos a alguien de confianza
- Haz tiempo para actividades culturales, religiosas o recreativas
- Ofrécete como voluntaria para algún proyecto que te interese
- Organiza excursiones por la naturaleza y los espacios verdes
Cuida tu cuerpo
Lo que pasa por fuera también se refleja por dentro:
- Duerme suficiente
- Aliméntate sanamente con frutas y verduras. Reduce los alimentos altos en grasa, sal y azúcar.
- Muévete más y siéntate menos
- Evita el alcohol y el tabaco
- Asiste a tus consultas médicas.

Efectos físicos del estrés
- Dolor de cabeza
- Tensión muscular
- Dolor en el pecho
- Fatiga
- Trastornos en el deseo sexual
- Malestar estomacal
- Alteraciones en el sueño




