Desde su creación en 1594, el Cristo Negro ha inspirado devoción en Guatemala. Tras su traslado a la Basílica de Esquipulas, miles de fieles participan en romerías, procesiones y la famosa Caravana del Zorro, venerando al Señor de Esquipulas y pidiendo por sus bendiciones.
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A lo largo de la historia han existido diversas teorías sobre el origen de la imagen del Señor de Esquipulas, todas ellas falsas, ya que hay constancia histórica del documento en el que se refleja que la escultura se mandó a esculpir en 1594 y fue entregada por el escultor portugués Quirio Cataño el 4 de octubre del mismo año.
Él fue contratado por el provisor del obispado fray Cristóbal de Morales, para elaborar un crucifijo de vara y media, por el cual recibió 100 tostones, moneda de aquella época y el trabajo fue entregado el 4 de octubre.

La efigie salió de La Antigua Guatemala, antes ciudad de Santiago de Guatemala, en 1595, llevada por esquipultecos que eran detenidos por personas que se sorprendían de la belleza de la imagen, y quienes pedían que se quedaran una noche.
Fue así como comenzó una larga peregrinación por todos esos lugares de Guatemala por donde la bella imagen iba impartiendo bendiciones hasta el día en que llegó a Esquipulas, el 9 de marzo del 1595.
El Señor Crucificado fue resguardado en la parroquia Santiago, adonde llegaron los primeros peregrinos a venerarla, pero para finales del siglo XVI, las romerías eran tan numerosas que el espacio del templo era insuficiente.

Construyen templo
En 1740, el XV Obispo de Guatemala, fray Pedro Pardo de Figueroa encomendó la construcción de un templo mayor a Felipe José de Porres, en Esquipulas, donde se pudiera exponer la imagen y que fuera amplio para los miles de peregrinos.
El Cristo Negro fue trasladado a la Basílica el 6 de enero de 1759, en un recorrido que finalizó hasta el 18 de enero, ya que fieles devotos y sacerdotes de otros municipios aledaños lo recibían con alfombras y altares.

Su aspecto
Se dice que la imagen es de color negro debido a la constante exposición al humo de miles de candelas y veladoras que los peregrinos ofrecían durante la adoración.
Sobre la celebración
Propios y visitantes se unen para celebrar a la imagen con serenata, misas y otras actividades en la basílica.
Además, durante los festejos, el Cristo Negro recorre en procesión la ciudad, la cual adornan con alfombras elaboradas por establecimientos y familias devotas. Para finalizar, queman castillos y pirotecnia.

En caravana
Asimismo, miles de personas se organizan para realizar la tradicional Caravana del Zorro en febrero, hacia Esquipulas a venerar al Cristo Negro.
Esta es la peregrinación más grande del mundo, a la que se suman motoristas de diversas partes del país y de distintos lugares mundo, algunos con disfraces y llamativos cascos, quienes van con la intención de venerar la efigie, elevar sus plegarias y agradecer por las bendiciones recibidas.

El Señor de Esquipulas sigue siendo un símbolo de fe y devoción que une a guatemaltecos y visitantes de todo el mundo. Sus peregrinaciones y festividades mantienen viva la tradición, mientras la imagen continúa bendiciendo a quienes participan en estas expresiones religiosas.





