La Danza del Kot, también conocida como Baile de las Águilas, es una tradición ancestral de San Juan Comalapa con raíces prehispánicas. Este legado cultural, rescatado con el paso del tiempo, conecta la cosmovisión maya con la protección de la comunidad.
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En el corazón del altiplano guatemalteco, el municipio conocido en kaqchikel como Chixot ("sobre el comal" o "lugar de comales") resguarda entre sus tradiciones una joya cultural de profundo arraigo prehispánico: la Danza del Kot o el Baile de las Águilas.
En tiempos antiguos, según cuenta la tradición oral del municipio, las familias se quedaron sin granos básicos para alimentación a causa de una sequía.

Las semillas desaparecieron, pero gracias a la intervención de las águilas lograron traerlas de otras regiones, logrando obtener sus cosechas de maíz y frijol.
Desde entonces son consideradas como guardianes de la población y quedaron asociadas con el águila bicéfala presente en la parte alta del principal templo católico local.

Tal es la leyenda que respalda la puesta en escena del baile del Kot, que suele llevarse a cabo cada 27 de diciembre, día de San Juan Evangelista.
"Es un legado de nuestros antepasados, se vela por la cultura y religiosidad en la comunidad", comentó el excofrade Juan Alvarado.

Significado
El águila, en la cosmovisión maya, es un intermediario entre el cielo y la tierra, símbolo de poder, visión y conexión espiritual.
La danza, por tanto, representa el vuelo, la majestuosidad y la importancia de estas aves en el equilibrio natural y espiritual de la comunidad.
"Esta tradición es un legado que ha permanecido durante el paso del tiempo y se pretende conservar para las futuras generaciones", detalló Alvarado.

Rescate
Durante cerca de dos décadas, la tradición permaneció al borde del olvido debido a factores como la asimilación cultural y la falta de transmisión generacional.
Sin embargo, el espíritu de la comunidad de Comalapa, un municipio reconocido también por su vibrante escena pictórica y artesanal, se negó a perder este legado.
En un esfuerzo conjunto de líderes comunitarios, ancianos y pobladores entusiastas, la danza fue rescatada y revitalizada en 2005.

Tal acto marcó un hito, asegurando que el "vuelo del águila" no fuera solo un recuerdo, sino una realidad vibrante para la comunidad.
No obstante, vecinas como Norma Catú siguen alertando que la actualidad existe poco interés de parte de los jóvenes de pertenecer a las cofradías, por lo que deben seguir los esfuerzos por integrarlos.





