Eduardo Sac, escultor y pintor de Quetzaltenango, ha dedicado su vida al arte y a la formación de nuevas generaciones. Sus obras, como el Monumento al Emigrante Salcajense, lo consolidan como referente del arte guatemalteco.
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Con 68 años de edad, Eduardo Sac es un reconocido escultor y pintor quetzalteco que ha dedicado su vida al arte y a la formación de nuevas generaciones.
Sus inicios se remontan a la infancia, cuando comenzó a dibujar y a crear pequeñas esculturas utilizando trozos de jabón y materiales naturales como tierra y piedra pómez, despertando así una vocación que marcaría su destino.

Sac recuerda que sus primeras exposiciones estuvieron centradas únicamente en la pintura, y que con el tiempo fue incorporando la escultura, disciplina en la que alcanzó mayor proyección.
A lo largo de su trayectoria ha participado en numerosas exposiciones y eventos artísticos nacionales e internacionales, entre ellos el Segundo Festival Internacional de Escultura Monumental sobre Mármol, donde fue seleccionado para representar a Latinoamérica y compartió escenario con artistas de Rusia, Francia y Alemania. Según relata, esta experiencia fue determinante para el impulso de su carrera.

Una de sus obras más emblemáticas es el Monumento al Emigrante Salcajense, convertido en un símbolo para la región. "Este monumento representa la lucha y el sacrificio de las personas que han viajado a Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Uno piensa que su creación será solo un adorno, pero termina convirtiéndose en un símbolo por todo lo que representan nuestros hermanos migrantes", explica el artista.
Además de su faceta creativa, Eduardo Sac dedicó 35 años a la enseñanza del arte en la Escuela Regional de Arte Humberto Garavito y actualmente dirige la Escuela de Formación Artística de Quetzaltenango (ESFAQ). "Creemos que el arte no es un pasatiempo, sino una profesión; por eso nuestro afán de preparar a los jóvenes", afirma.
Entre otras de sus piezas destacan el Monumento a la Mujer, ubicado en la zona 8 de Quetzaltenango; una escultura abstracta en el parque de la colonia La Floresta, y un monumento reciente en San José Ojetenam, San Marcos, dedicado al cultivo de la trucha.
Sac se define como un firme defensor del arte como herramienta para el desarrollo social y cultural. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: "A todos aquellos que se dedican al arte y la escultura, les digo que continúen, que no se den por vencidos. Nos hacen falta muchos artistas para que el movimiento artístico crezca".

Recientemente, el artista expuso sus más recientes obras bajo el nombre "Convergencia", una mezcla de esculturas y trabajos pictóricos que exploran la intersección entre la Galería Lands en la zona 1 de Quetzaltenango.
El autor refirió que analiza la posibilidad de llevar su arte a la capital o la ciudad de La Antigua Guatemala, para abarcar otro público. "Recuerdo que hace 35 años presenté mi primera exposición en la capital, donde solo habían trabajos de pintura, debido al poco espacio que se tenía en Xela para el arte en aquella época", concluyó el artista.

La trayectoria de Sac refleja la importancia de combinar creatividad y formación académica. Sus obras emblemáticas y su labor educativa evidencian que el arte puede ser una herramienta para la identidad, la memoria histórica y el crecimiento social de nuevas generaciones.




