Desde su debut en la selección Sub-17 hasta vestir la camiseta mayor, Henry Marroquín marcó historia para San José, Escuintla y Guatemala. Además de jugar en la Liga Nacional con varios clubes, ahora forma a nuevas generaciones como entrenador.
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El primer futbolista originario de San José, Escuintla, que logró ser parte de la Selección Nacional en todas sus categorías, se llama Henry Estuardo Marroquín González.
Él es muy conocido en el ámbito del futbol, pues ha estado ligado al cuerpo técnico del equipo josefino, desde hace años.

"Nunca voy a olvidar esa tarde, cuando me enteré de que había una convocatoria para formar parte de un proceso de selección nacional, fue en Villa Nueva y llegamos unos 500 futbolistas, todos menores de 16 años. Estuvimos una semana, y el viernes me llamaron después de la práctica, y me dijeron que yo iba a formar parte de la Selección Nacional Sub 17", recordó.
Marroquín formó parte de la Selección Nacional que jugó una eliminatoria a un premundial Sub-17, en 1994, continuó con el proceso de selección y en 1996 participó en un torneo preolímpico en Maracaibo, Venezuela, y así continuó jugando en la selección, siendo un destacado deportista.

"En 1998, tuve la oportunidad de viajar a Guayaquil, Ecuador, con la Selección Sub-23, a participar en las eliminatorias de Juegos Centroamericanos y del Caribe, ya luego pasé a vestir la camisola de la Selección Mayor, y le hice goles a El Salvador y a Belice. Lastimosamente, me lesioné y hasta ahí llegué", recuerda el entrenador.
En el futbol nacional, Marroquín inició en la Tercera División con el equipo de Obero, luego con el Puerto de San José, el cuadro de sus amores.

"Cómo olvidar esa cancha de tierra en la que cada partido terminaba repleto de polvo, en Obero, pues ahí comencé a soñar jugando en estadios internacionales, por eso siempre llevé en mi mente esas tardes de entreno fuerte", comentó.
Entre sus mejores recuerdos están cuando vestía la camisola de la selección en otros países, pues eso le servía como motivación para anotar y conseguir victorias para Guatemala. Después de eso, defendió la camisola de su tierra natal, San José, y fue uno de los que consiguió ascender a Primera División.

Luego de su regreso de Honduras, el delantero fue llamado por los militares para jugar con Aurora, después con Carchá y Xelajú, estos ya en Liga Nacional, donde logró mayor experiencia en el terreno de juego que hoy recuerda como un gran logro.
Desde su retiro como futbolista, se ha dedicado a ser entrenador y ha formado futbolistas en las canteras del Puerto de San José, consiguiendo también dos ascensos a la Primera División. Estos figuran entre sus mayores orgullos, primero como jugador y ahora como formador de futuras estrellas del futbol porteño, consolidándose como referente para la juventud.

La carrera de Marroquín en selecciones y clubes lo posiciona como un ejemplo de perseverancia. Su labor actual como formador resalta la importancia de transmitir valores deportivos y de trabajo constante a futuras generaciones de futbolistas guatemaltecos.




