*Causa ajena al COVID-19

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Familias de médicos: entre el valor y el miedo ante el Covid-19

  • Por Dina Fernández
03 de abril de 2020, 17:04
Los médicos y sus familias, en primera línea en el combate al COVID-19, enfrentan una pesada carga. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

Los médicos y sus familias, en primera línea en el combate al COVID-19, enfrentan una pesada carga. (Foto ilustrativa: Shutterstock)

Los médicos y trabajadores de salud son quienes están en primera línea de combate contra la pandemia de Covid-19. Y no están solos: tras ellos hay familias enteras que comparten el cansancio, el sacrificio y, ahora, los riesgos de la nueva neumonía. 

Celia Luna Aguilera, una politóloga capitalina, es hija de dos médicos que han dedicado su vida profesional al sector público. Por ello, ha visto de cerca los desafíos que agobian los hospitales nacionales. "Eso es cosa de siempre, la precariedad, las carencias, el desabastecimiento. En los hospitales siempre falta algo", dice Luna.

Nunca como ahora, cuando el personal de salud se enfrenta al mayor desafío sanitario en un siglo, con recursos que los expertos califican de insuficientes.

Las familias lo saben y se preocupan, como lo manifestó Luna en este hilo de Twitter. 

"Esta vez es diferente"

Según Luna, sus padres son profesionales serenos, tallados en un sector donde la precariedad es la constante.

"Ellos no son alarmistas, están tranquilos y preparados", describe la politóloga. "Pero esta vez sí impresiona lo mucho que se están poniendo en peligro". 

Cuenta que, desde hace algunas semanas, esta pareja de médicos reunió a sus tres hijos para explicarles las implicaciones del brote de coronavirus en China y las medidas a tomar. "Compraron trajes, mascarillas, zapatos, alcohol en gel", enumera Luna. "Todo, con dinero de su propio bolsillo".

Más recientemente, les contaron que prepararían una mochila con ropa y una caja con alimentos enlatados. "Nos dijeron que si dan positivo, no van a regresar a la casa, para protegernos a nosotros. Que si se contagian van a mandar por sus cosas y se van a aislar en un refugio que ya tienen previsto", dice Luna.

Los tres hijos asumen con entereza la decisión y los planes de sus papás. "Es su profesión, sabemos que es así", dice Luna, añadiendo que por la especialidad de ellos, se encuentran en un área donde los riesgos son menores, lo cual ayuda a conservar la serenidad y el buen ánimo. 

"Los recursos deberían estar ahí, en Salud"

La politóloga cuenta que sus padres "no se quejan"; antes tratan de resolver los problemas que plantea el trabajo. "Pero, ¿equiparse ellos mismos? No debería ser así, uno quisiera que ellos y sus colegas tuvieran a la mano todos los recursos que van a necesitar para una pandemia", señala Luna.

Según la investigadora, el personal de Salud está dispuesto a servir, pero la fragilidad acumulada del sistema sanitario les dificulta la tarea y los pone en riesgos innecesarios. "Uno mira que el Congreso está tomando medidas sin precedentes, pero habría que priorizarlos a ellos, a los que van a dar la batalla, y ahí todavía hace falta", recalcó. 

A la espera

A estas alturas, con 50 casos confirmados, la familia Luna sabe que "el pico" de la pandemia está por venir. "Mis papás llegan a la casa, se desinfectan los zapatos, se pasan a lavar las manos en el baño de la entrada, limpian las perillas de las puertas con alcohol", cuenta Luna.

La normalidad, como en muchos hogares de Guatemala, ya se esfumó. "Estamos preparados, seguimos todos los protocolos", indicó Luna. "Sabemos lo que viene, ojalá la gente colabore esta Semana Santa y se quede en casa".

Para las familias de los médicos en la trinchera del Covid-19, como la de Celia Luna, que va a jugarse la vida en esta emergencia, no salir es lo mejor que podemos hacer el resto de guatemaltecos.

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