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Felipe, el niño que viajó con su padre a EE.UU. por una bicicleta

  • Con información de Soy502
27 de diciembre de 2018, 17:12
Felipe Gómez Alonzo fue fotografiado el 12 de diciembre, casi dos semanas después, falleció bajo custodia de la guardia fronteriza de EE.UU. (Foto: AP)

Felipe Gómez Alonzo fue fotografiado el 12 de diciembre, casi dos semanas después, falleció bajo custodia de la guardia fronteriza de EE.UU. (Foto: AP)

Tener una bicicleta, ese era el sueño de Felipe Gómez Alonzo, el menor guatemalteco de 8 años que falleció en manos de la patrulla fronteriza de Estados Unidos (EE. UU.) luego de ser detenido junto a su padre, cuando intentaban ingresar a esa país de manera irregular.

Según una narrativa de la periodista Sonia Pérez, de AP, Agustín Gómez, padre de Felipe, escuchó rumores de que los padres con sus hijos podían cruzar la frontera de EE. UU. sin mayor dificultad, razón por la que decidió de emprender el viaje junto al menor de 8 años, sin saber que su deseo de dejar la miseria atrás se convertiría en su peor pesadilla.

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Felipe y su padre dejaron la comunidad de Yalambojoch, Huehuetenango a mediados de diciembre. Luego de un difícil y largo trayecto llegaron a la frontera pero fueron detenidos por la patrulla fronteriza. Estando en manos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el menor comenzó a sentirse mal.

Aunque fue atendido en un hospital de Nuevo México, la condición de Felipe empeoró sufriendo tos, vómitos y fiebre. Recibió atención médica, le dieron antibiótico e ibuprofeno, pero 15 minutos antes de que en Guatemala iniciaran los juegos pirotécnicos para celebrar la Navidad, el niño falleció. Hasta el momento, se desconoce cuál fue la causa real de su muerte, pues se encuentra bajo investigación.

Catarina Gómez Lucas, de 21 años y media hermana de Felipe, contó a AP: "Escuchamos rumores de que podían pasar, dijeron que podían pasar con los niños (a Estados Unidos)", por lo que aprovecharon para emprender el viaje, pues las condiciones en las que viven son precarias.

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La vivienda está construida con madera y teja, el piso es de tierra y no cuentan con servicios básicos como el de luz y el agua. Para subsistir tienen trabajos temporales en agricultura, pero sus ingresos diarios no sobrepasan los 50 quetzales para una familia de casi 8 personas, por lo que su condición de pobreza cada vez se acrecentaba más.

De acuerdo con Catarina, Felipe logró hablar con su mamá Catarina Alonzo Pérez, de 31 años, antes de fallecer y le contó que ya estaba en la frontera y le prometió que le hablaría cuando llegara a EE. UU.

Cuando partieron el menor no estaba enfermo. La última vez que tuvieron comunicación con Agustín fue el 18 de diciembre cuando fueron capturados por la patrulla fronteriza. Luego, él les llamó en Navidad, casi al medio día, para comunicarles sobre la muerte de su hijo.

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"Nos dijo que estaba bien todo el día, que estuvo jugando con otros niños, (pero) luego el niño le dijo que se sentía mal, que le dolía el estómago”, añadió Catarina. “Papi me siento muy mal, siento que algo se me queda atorado en mi garganta... El niño alcanzó a decirle a su padre que no llorara ‘ya no voy a recuperarme, si algo pasa no vas a llorar’”, narró a AP la hermana de Felipe al citar a su papá.

Agustín no quiso desprenderse de su hijo, lo cargó en brazos cuando fueron trasladados al hospital, pero poco después de entregarlo a los médicos, le informaron que Felipe había fallecido.

Ahora, la familia del niño no sólo tiene un gran dolor por su fallecimiento, también se enfrentan una enorme deuda que adquirieron para costear el viaje hacia EE.UU., pues, aunque vendieron un terreno, no fue suficiente para pagar a los denominados "coyotes".

La muerte de Felipe se suma a la de Jakelin Caal, una niña de 7 años, que falleció en condiciones similares el pasado 8 de diciembre en manos de la patrulla fronteriza de EE.UU.

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