La tragedia de El Cambray dejó historias desoladoras y desesperantes que, aún a la fecha, siguen encogiendo corazones ante el dolor. Hoy se cumplen cuatro años desde el terrible suceso y estas son algunas historias que nos hacen recordar ese fatídico 1 de octubre.
VIDA EN UNA TECLA
Este es el caso de Reginaldo González, un padre angustiado, que se encontraba en el lugar tratando de ayudar en la labor de rescate para localizar a personas soterradas. Cerca de las 10:40 de la mañana, escribió un mensaje de texto a su hija, quien se encontraba desaparecida. Horas después, Wendy Guadalupe González, contestó con únicamente una letra como respuesta pero esa fue suficiente señal para saber que estaba con vida. Con la esperanza de hallarla, se hizo una búsqueda intensa, en la que no solo la encontraron a ella sino que al resto de la familia. Todo gracias a una simple tecla.
SALVADO POR IR DE COMPRAS
Un joven de 16 años, salió la noche del 1 de octubre a la tienda a comprar ciertas cosas por orden de su mamá. Se fue sin saber que en cuestión de minutos su familia quedaría soterrada y sería ese día la última vez que los vería. Días después de la catástrofe, el adolescente se encontraba en muy mal estado y, junto con su tío, mantuvieron la ilusión de hallar a sus parientes con vida. Hasta hoy, nunca se ubicó a ningún familiar y siguen sufriendo la pérdida.
PARA RECORDAR:
SUEÑO PERDIDO
Pamela Jerónimo, una chica de 16 años, estudiaba Secretariado Bilingüe en el Instituto por Cooperativa de Santa Catarina Pinula, tenía la aspiración de convertirse en una gran profesional algún día. Lamentablemente ese sueño se fue con ella al ser una de las primeras víctimas de la desgracia en El Cambray. Al momento de encontrar su cuerpo, su familia todavía no había sido encontrada, por lo que su hermana fue la que reconoció su cuerpo y sepultó junto con muchos otros fallecidos.
BRUCE Y SU NUEVO HOGAR
Nelson y su familia quedaron desamparados luego del trágico evento, el niño manifestó que esperaba que alguien pudiera hacerse cargo de su mascota, un perro llamado Bruce, mientras que él y sus padres se reponían de las pérdidas. La Municipalidad de Guatemala, incluso Álvaro Arzú, gestionaron para que la petición del pequeño fuera concedida. Finalmente, Bruce fue llevado a un hogar temporal junto con otras mascotas, a la espera de que todo a su alrededor se arreglara.
Estos y más relatos son pequeños fragmentos y unas cuantas pinceladas de las adversidades que sufrieron muchos guatemaltecos ante la tragedia del Cambray. Actualmente, quedan muchas cosas por resolver, pero algo es seguro, las pérdidas y personas afectadas quedarán por siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.
TE PUEDE INTERESAR:
*Con la colaboración de Lourdes Castillo





