Diego Ariel Orozco Soto, destacado exjugador de la Liga Nacional y referente del CSD Suchitepéquez, lidera ahora la Academia Palermo FC en Coatepeque para formar al talento joven en Quetzaltenango con valores y disciplina deportiva.
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La trayectoria de Diego Ariel Orozco Soto es un testimonio de perseverancia, pasión y compromiso con el fútbol guatemalteco. A sus 35 años, este exjugador profesional ha trazado un camino que comenzó en las canchas de barrio y que hoy se transforma en una misión educativa para las nuevas generaciones en Quetzaltenango.
Aunque nació en Colomba, echó raíces profundas en Coatepeque, ciudad donde no solo se estableció, sino dónde se ha formado integralmente como deportista y ciudadano a lo largo de las últimas décadas.
Sus primeros contactos con el balón ocurrieron en los campos de la zona 6 coatepecana, específicamente en la colonia Miguel Ángel Asturias. Fue en esos escenarios de formación base donde pulió la técnica y la disciplina que más tarde lo llevaría al profesionalismo.

Junto a un grupo cercano de amigos, iba constantemente al centro de la ciudad para competir, constancia que permitió que los reclutadores pusieran sus ojos en un volante polivalente, capaz de desempeñarse con la misma eficacia como contención, recuperando balones con agresividad, o como creativo, dotado de visión de juego al mediocampo.
La carrera de Orozco es una geografía detallada del fútbol regional y nacional, marcada por un ascenso escalonado que demostró su capacidad de adaptación en diferentes categorías del balompié Inició su camino formal jugando en la Especial del Deportivo Coatepeque, para luego militar en escuadras de gran tradición como Nuevo San Carlos, en Retalhuleu, el equipo de María Linda, de Malacatán, y el histórico Deportivo Reu.

Su madurez futbolística se consolidó en la Primera División, donde defendió los colores de Santa Lucía; regresó para una etapa clave en Coatepeque y tuvo un paso fundamental por el CSD Suchitepéquez, institución donde vivió la mayor parte de su carrera y acumuló las experiencias más gratificantes de su vida profesional.
El punto culminante de su carrera llegó con su participación en la Liga Nacional, la máxima categoría del país, vistiendo las camisetas de los venados de Suchitepéquez y del Deportivo Chiantla.

Tras colgar los botines de forma profesional, no se ha alejado del césped, sino que ha transformado su rol dentro del deporte. Actualmente, se encuentra en un proceso de preparación académica rigurosa para obtener su licencia de Entrenador Profesional, entendiendo que el futbol moderno exige una base teórica sólida.
Bajo esta premisa, conforma la Academia Palermo FC, en Coatepeque, una institución formativa cuya idea principal es moldear el talento de los niños bajo valores deportivos estrictos.
En el ámbito personal, su vida cotidiana transcurre en la tranquilidad del municipio, donde reside junto a su esposa y sus tres hijos, quienes son el motor de sus nuevos proyectos. Ha involucrado activamente a sus retoños en el deporte, apoyándolos incondicionalmente en su desarrollo dentro de la academia.




