El Tolimán Fashion Weekend se ha consolidado como la plataforma esencial para la moda sostenible en Guatemala, fusionando la maestría del telar de cintura con la vanguardia global. Este evento único, celebrado en la ribera del Lago de Atitlán, no solo resalta la herencia Cakchiquel, Quiché y Zutujil, sino que también promueve el turismo y el comercio justo para las artesanas locales.
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Diseñadores y modelos de la región demuestran cómo los textiles mayas ancestrales se integran con elegancia en las pasarelas modernas, custodiando las raíces culturales de Sololá.
Desde hace tres años, los paisajes que rodean al municipio situado en la ribera sur del lago de Atitlán brindan el marco para el Tolimán Fashion Weekend: Hilos de Herencia Maya en la Pasarela.

La actividad no solo propone fusionar el telar tradicional con la vanguardia contemporánea, proponiendo nuevos modelos de belleza sino se ha convertido en una plataforma para promover el turismo local a otro nivel.
De ahí que privilegia el protagonismo de las mujeres de la región, quienes presentan trajes que resaltan las herencias cakchiqueles, quichés y zutujiles del departamento.
Sus organizadores resaltan que no es solo un desfile: es un puente entre el pasado prehispánico y el pulso creativo de hoy, promoviendo el comercio justo y la sostenibilidad en un mundo que devora tendencias efímeras.
La idea se impulsa desde marzo de 2023, a iniciativa de Alejandro Maldonado, presidente del Comité de Autogestión Turística (CAT) y conocido en el medio local como el "Alejo".
"Quería crear un punto de encuentro para que la indumentaria maya se integre a la pasarela moderna, honrando a los tejedores que custodian nuestras raíces", relata Maldonado.

La primera muestra, llevada a cabo el 18 de marzo en el Mirador K'aslem, reunió a diseñadores regionales como Textiles D'La Rosa y Típicos Kem-äm.
Bajo el sol vespertino, modelos del municipio, Panajachel, Santiago Atitlán, Quetzaltenango y la capital lucieron con orgullo sus güipiles y sus cortes.
Las colecciones reinventaban sus diseños, con bordados que narraban mitos de los kaqchikeles transmitidos desde hace varias generaciones.
Impresiones
Antonio Chávez, el diseñador guatemalteco que ha brillado en Londres, París y Milán, fue el invitado estelar de la primera velada.
"Ver mis creaciones en Tolimán me recordó por qué diseño: para que el mundo vea la fuerza de nuestra cultura maya", manifestó.
El impacto fue inmediato. La segunda edición, celebrada el 2 de diciembre de ese mismo año, elevó la apuesta con colecciones de verano.
Colores de mi Tierra (Chichicastenango) y Makario's (Panajachel) presentaron piezas vibrantes, teñidas con añil natural y tejidas en telar de cintura.

La tarde se llenó de aplausos para Picatex y K'em Am, anfitriones locales que presentaron colecciones tradicionales y diseños contemporáneos.
Angélica Hernández, artesana de Tolimán, compartió su emoción: "Mis manos, que tejen desde niña, ahora visten al mundo. Esto salva nuestra tradición del olvido".
El 2024 marcó la consolidación, La edición de abril, en el mismo Mirador K'aslem, atrajo a influencers, reinas de belleza, prensa nacional e internacional.
Los desfiles exploraron la diversidad cultural de Guatemala, y particularmente el departamento de Sololá, donde diseñadores emergentes reinterpretaron diferentes cortes, mientras el público saboreaba café de fincas locales.
En noviembre, la versión de verano profundizó en la sostenibilidad: textiles orgánicos y tintes vegetales.

"Cada hilo cuenta una historia de resistencia maya", dice una diseñadora de Pajarito Guatemala, quien presentó indumentaria que honra la herencia cultural con elegancia contemporánea.
El clímax llegó el 29 de noviembre del año pasado, en la histórica Finca Venecia de Atitlán, rodeada de cafetales y vistas a los volcanes.
Diseñadores y artesanas desfilaron sus piezas que fusionan el textil maya tradicional con reinterpretaciones modernas: las blusas estilo quichelense, las fajas elaboradas en pedrería y mostacilla, así como abrigos y zapatos que incluían textiles artesanales como parte de su estructura.
El evento incluyó a más de 25 modelos de la región, cuya formación incluyó un curso intensivo de modelaje para pasarela internacional de dos meses de duración.
Así lo resumió Maldonado: "Es más que una pasarela; es un homenaje a nuestra herencia maya y una plataforma para la maestría de nuestros artesanos textiles".




