El arquitecto Jorge Mario Cordón López presentó su libro sobre la reconstrucción de San Juan Comalapa tras el terremoto de 1976 en Guatemala. La obra documenta la construcción de 1,500 viviendas y destaca la resiliencia del pueblo comalapense, rescatando la memoria histórica y el valor humano frente a la tragedia que transformó la región.
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Capitalino de nacimiento, coatepecano de corazón, el arquitecto Jorge Mario Cordón López no vacila en declarar, con orgullo, que San Juan Comalapa lo adoptó como hijo.
En esa condición, Cordón mantiene vínculos sólidos y duraderos con su tierra adoptiva, a la cual arribó en un momento crucial como los días posteriores al terremoto del 4 de febrero de 1976.

Por ese entonces era un joven profesional recién egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y arribó como director del proyecto de reconstrucción del municipio.
"Durante el tiempo que desempeñé el cargo, conocí a numerosas familias que me abrieron las puertas de su comunidad y de su corazón", evocó en su más reciente visita.
Aparte de adaptarse a la gastronomía y las costumbres locales, Cordón consideró de vital importancia el aprendizaje del idioma kaqchikel.
"Para entender a un pueblo, hay que hablar su lengua", manifestó al recordar su decisión de superar la barrera impuesta por el desconocimiento de los idiomas.
A la obra
Durante su estancia, se construyeron alrededor de 1,500 viviendas para reemplazar a las antiguas edificaciones de adobe y techo de teja derribadas por el sismo.
Pese al tiempo transcurrido, Cordón aún se conmueve al recordar el trabajo hecho y lo califica como "el proyecto más humano de mi carrera".

En su reciente visita al municipio presentó su libro Terremoto: muerte y resurrección de un pueblo, Comalapa 1976.
Fruto de años de investigación y recopilación de testimonios, el libro documenta la tragedia que azotó la región junto a la resiliencia de sus habitantes, quienes encararon el doble proceso de reconstrucción física y emocional.
"Este libro es un homenaje a la fortaleza del pueblo comalapense", explicó el autor. "Quise plasmar no solo los datos técnicos de la reconstrucción, sino las historias de vida, el dolor de las pérdidas y la esperanza que permitió que este municipio resurgiera de las cenizas, como el ave fénix".
La obra incluye fotografías de la época, testimonios de sobrevivientes y un registro detallado del proceso constructivo, convirtiéndose en un registro invaluable para la memoria histórica del municipio.
Cercanía
El maestro albañil Samuel Cumez, quien ayudó en la tarea de levantar al pueblo desde los cimientos junto a colaboradores como Juan Mux, recordó la actitud de Cordón.

"Don Jorge Mario llegaba temprano a supervisar, pero no solo eso, también cargaba blocks y compartía el café con nosotros. Él no era un arquitecto de escritorio, era de los que se ensuciaban las manos", comentó.
A su vez, Cordón resaltó los conocimientos de sus colaboradores: "Sin maestros como Samuel y Juan, las 1,500 viviendas no habrían sido posibles. Ellos conocían la tierra, el clima, la forma de construir de sus antepasados. Yo solo puse los conocimientos técnicos, pero ellos pusieron el alma".

Ahora se propone ayudar con el mantenimiento de los murales que adornan los muros exteriores del cementerio municipal.
"Estos murales no solo embellecen el municipio, sino que cumplen una función social y pedagógica invaluable. Son la memoria visual de un pueblo que ha sabido transformar el dolor en arte", explicó.





