Conoce la impactante leyenda de Sixto Pérez, el conductor del carruaje del expresidente Justo Rufino Barrios que aterrorizó una procesión de Viernes Santo en Guatemala.
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Este relato de la tradición oral, rescatado por El Duende del Ático y basado en las investigaciones de Celso Lara y Francisco Barnoya Gálvez, detalla el misterioso destino de un hombre vinculado a pactos sobrenaturales y su eterno deambular por el Centro Histórico.
La historia que nos atañe esta ocasión, según la tradición oral, fue conocida como El carro de piloto o como el verdugo del expresidente Justo Rufino Barrios, pero más recientemente se le ha llamado Sixto Pérez.

La historia ha sido llevada a escena por parte de los artistas del Duende del Ático, en sus tradicionales recorridos donde se rescata la cultura y leyendas guatemaltecas.
Dicen que un tumulto de gente salió corriendo al momento de ver que un carruaje se enfilaba a toda velocidad hacia la procesión; por suerte o por intervención divina, la imagen no sufrió ningún rasguño, cuando los cucuruchos salieron corriendo para evitar ser atropellados.
Se trataba del cortejo de Viernes Santo de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Parroquia de Santo Domingo, que pasaba justo enfrente de la iglesia La Merced.
Sixto Pérez, con unas copas de más y con un par de mujeres de la vida alegre, fue el responsable de tal hecho.

"Según cuentan, este era el conductor del carruaje del presidente Justo Rufino Barrios, allá por los años de 1870", cuentan en el relato los artistas.
La narrativa dice que después de hacer esta fechoría, tanto Pérez como sus acompañantes rompieron el silencio en carcajadas y huyeron del lugar.
Tras este acto, hasta el Domingo de Resurrección no se supo nada de él. Por ello lo fueron a buscar a su cuarto de habitación en el callejón del judío, pero lo único que se encontró fue un fuerte olor a azufre, y nunca más volvieron a verlo.
Desde entonces, algunos aseguran que cada Viernes Santo se aparece por las procesiones, para rogar por el perdón de su alma.
Orígenes
La leyenda transcurre tras la llegada al gobierno de Justo Rufino Barrios, conocido como uno de los liberales que buscaron quitar el control religioso en el país. Sixto Pérez, podría decirse, era quien se encargaría de ejercer presión sistemática en la expulsión.
El abogado y periodista Francisco Barnoya Gálvez retrata su historia en su libro Cuentos y Leyendas de Guatemala. Como todo tipo de estas historias, con algunas variantes.

En su caso, Sixto Pérez todavía deambula con su carreta; en sus recorridos busca la paz de su alma cobrando las de aquellos que, como él, abusaron de su posición.
Por aparte, el antropólogo Celso Lara centra la historia en los problemas del abuso de la bebida, un claro mensaje para quienes suelen conducir e ingerir licor sin control alguno.
Este vicio habría llevado al protagonista a vender su alma al Diablo por medio de un pacto; algunos dicen que por ese motivo se le observa en las calles, un fin que no se le desea a nadie.





