Las calles de La Antigua Guatemala se pintan de morado cada fin de semana de la Cuaresma y Semana Santa, con el paso de distintas procesiones que reúnen a miles de católicos por sus calles empedradas.
Muchas personas participan en cada cortejo como parte de una tradición familiar; otros se aventuran a descubrir el sentimiento de llevar en hombros a una de las imágenes de Jesús Nazareno.
César de la Cruz, un fiel católico que reside en la capital, decidió hace una década inscribirse para cargar en la procesión de Jesús de la Caída de San Bartolomé Becerra motivado por su hijo. Desde entonces, se prepara cada quinto domingo de Cuaresma para hacer su viaje de la capital hacia La Antigua y partícipar de este concurrido cortejo procesional.
- AVANZADOS: Tecnología para cucuruchos y cargadoras

“Yo cargaba en la capital, pero mi hijo me propuso venir a cargar a San Bartolomé y Jocotenango hace como diez años. Fue de ahí que nació la peregrinación hacia Antigua Guatemala para llevar en hombros a estas imágenes. También hemos venido a cargar la procesión de San Felipe”, expresa don César.
Tradición familiar
Josué Rolando González salió a las cuatro de la mañana de Mixco junto a su familia hacia Antigua para participar en la procesión de Jesús de la Caída. Cargar en esta procesión es una tradición que su madre les inculcó, ya que de pequeños los llevaba a participar en distintos cortejos.
“Nuestra mamá nos llevaba cuando teníamos seis años a diferentes procesiones. La tradición de ir a La Antigua empezó hace unos siete años. Ahora venimos en familia. Es una bonita tradición familiar. Nos despertamos a las tres y media de la mañana para venir a Antigua”, expresa Josué Rolando.

Uno de los recuerdos más hermosos que guarda el muchacho es cuando la procesión de San Bartolomé pasó frente a la Catedral. En ese momento sintió una brisa que lo envolvió de un sentimiento inexplicable y empezó a llorar de la emoción. “Es algo inexplicable”, relata.
Primerizo
Julio Morales es un joven que recién empieza a participar en los cortejos procesionales, pero está lleno de fe para llevar en hombros la imagen de San Bartolomé. Esta fue la primera vez que se inscribió en este recorrido, pero desde 2010 lo ha hecho el Viernes Santo en la procesión de San Felipe.
“Ese momento es el momento más hermoso que he vivido desde que empecé a cargar. Le tengo mucha devoción al Señor de San Felipe, le debo mucho a esa imagen de lo que soy. Es muy difícil sobre el sentimiento al llevar en hombros una imagen”, resalta.

Tanto don César, como Josué Rolando y Julio coinciden en que el momento más gozoso en su corazón es haber compartido con Jesús un momento de reconciliación y fe mientras recorren las calles anunciando la muerte, pasión y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.




