Deshacerte de lo innecesario es un acto de bienestar.
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Para muchos mantener la casa en orden no siempre requiere grandes jornadas de limpieza, ya que utilizan un método que facilita esa tarea.
Expertos en organización sugieren que pequeños pasos constantes pueden tener un impacto profundo en la organización de tu hogar.
Marie Kondo, referente mundial del orden y la organización, considera que se debe eliminar lo que ya no aporta, y esto abre un espacio físico y mental en tu vida.
Por eso, el reto de deshacerte de una cosa al día se ha vuelto tan popular: es simple, rápido y no hay excusas.

Expertos explican que el objetivo es revisar a diario un punto de tu hogar y sacar algo que ya no cumple una función: objetos caducados en la cocina o el baño, adornos que solo acumulan polvo, papeles sueltos, cosméticos secos, cargadores que no funcionan, ropa que no usaste en un año o cosas que simplemente ya no te gustan.
Los organizadores de espacio profesionales recomiendan que te enfoques en lo que ocupa superficies, porque son los elementos que generan más ruido visual.
¿Qué hacer con lo que ya no quieres? La respuesta a esta interrogante se resume en: clasificar, donar y reciclar.
Al clasificar, tira lo que está roto o vencido, dona lo que está en buen estado y recicla cuando sea posible. La clave está en sacar de la casa ese mismo día lo que no necesitas para evitar que vuelva a acumularse.

Las ventajas son inmediatas: menos caos, más claridad mental, ahorro de tiempo al limpiar y una sensación de logro que motiva a seguir.
Y cuando tengas días con más energía, puedes avanzar con varias cosas a la vez; en otros, basta con un solo objeto. La constancia es la que realmente transforma.
Este pequeño hábito, sostenido en el tiempo, convierte cualquier hogar en un espacio más ligero, funcional y agradable. Una acción mínima, un cambio enorme.

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En la mira
Para cumplir el reto de deshacerte de una cosa al día, elige una zona para revisar. Toma impulso y empieza por lo básico, estos espacios podrían ser la mesita de noche, el baño o la cocina. Trabajar por áreas evita abrumarte y te ayuda a notar avances rápidamente. Despacio y constante, esas son las frases a repetir para lograr tu meta.

Bolsa o caja
Cuando empieces tu tarea diaria, designa un contenedor para lo que vas a donar, reciclar o desechar, ya sea una bolsa o una caja, por ejemplo. No lo pienses mucho y elige qué lugar ocuparán las cosas que vas evaluando. Recuerda que lo que dones, debe estar en buen estado para que sirva a alguien más. Cuando se llenen, sácalas inmediatamente de casa.
Lo obvio
Hecha un vistazo a tu alrededor y observa. Empieza por lo más visible. Comienza por superficies como mesas, escritorios o repisas que usualmente acumulan objetos que no deberían estar ahí. De un solo vistazo, son rápidos de identificar y eliminar. No lo pienses demasiado y lánzate a la acción. Por algo hay que empezar.

Reglas
Ten en mente una regla clara: si no lo usaste en un año, se va. Este criterio recomendado por expertos en organización te ayuda a tomar decisiones sin culpas ni dudas. Igual puedes establecer una regla con aquello que está roto desde hace mucho tiempo y no reparaste. También puedes establecer una regla en cuánto al tiempo que dedicarás diariamente a esta tarea.
Hábito
Este reto puedes integrarlo poco a poco y hacerlo parte de tu rutina diaria. Tómate un tiempo breve y prudencial antes de dormir o al despertar, tú eliges el momento en que te sea más factible hacerlo. Un hábito pequeño y constante genera cambios profundos en el orden de tu hogar y pronto visualizarás tus espacios de manera más armoniosa.




