La histórica Estación de Ferrocarril en Zacapa, que data de principios del siglo XX, fue un punto clave para el comercio y la vida social del oriente de Guatemala. Esta época estuvo marcada por la puntualidad de sus maquinistas y por locomotoras emblemáticas que ahora son solo recuerdos.
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Si los alrededores de la antigua estación de ferrocarril regresaran en el tiempo, se poblarían de vecinos a la espera del tren y vendedores de cocos para refrescar la sed.
Los encargados de la estación tomarían nota de la puntualidad con ayuda de sus relojes y la gente estaría atenta a los forasteros que bajaran de los vagones.

"El ferrocarril llega a Zacapa en 1895 y se cree que la primera estación es de principios de 1900", comentó el profesor José María Chacón.
El edificio construido de madera asentada en pilones de cemento, fue arrastrado por la llena del río Motagua ocurrida en 1949.
"El telegrafista en ese entonces era don Abraham Ayala, originario del municipio de El Jícaro", detalló Chacón.

La actividad continuó al reconstruirse la estación y la gente llegó a familiarizarse con los nombres de las locomotoras: el Uno, el Dos, el Tres, el Local, el Mixto y el Rápido.
"Tuve la suerte de vivir la época del ferrocarril, usé el tren para irme a estudiar y me cobraban 15 centavos para Zacapa. De ahí tomaba el bus para Chiquimula", recordó Chacón.

Ahora, solo quedan los recuerdos de la época en que los maquinistas decían "vámonos"; el tren arrancaba y se perdía en el horizonte.
Aunque dejó de circular hace décadas, la estación y sus historias siguen siendo referencia del desarrollo local, recordando cómo el ferrocarril transformó la movilidad, el comercio y la vida cotidiana de varias generaciones.

Resguardo
"En todas las estaciones había una caja fuerte donde guardaban el dinero y los boletos, y solo los encargados sabían la clave", recordó Chacón.
El edificio era lugar estratégico para el comercio, como lo atestiguaron los dos almacenes abiertos por dos inmigrantes chinos de apellido Chew y Chan.
Hora en punto
La característica de los ferrocarrileros era que todos portaban su reloj de cadenita, pues en él veían la hora a la que llegaban y salían los trenes; eran muy estrictos con el tiempo, pues ya sabían cuánto se hacía el ferrocarril de Cabañas para Zacapa.





