Historias populares vinculan los lamentos de Jesús de Candelaria con tragedias como el terremoto de 1976, reforzando una creencia arraigada en la fe religiosa y en la cultura popular guatemalteca.
LEE TAMBIÉN: Nazareno Jurado contra la Violencia simboliza esperanza y paz en Escuintla
Cuenta la historia que un joven caminaba, por aquellos tiempos, a inicios de 1976, en horas de la noche, por la Avenida de los Árboles, se dirigía hacia su casa, allá por el Callejón del Fino y la 3a. calle.
Por su camino, debía pasar por la iglesia Nuestra Señora de Candelaria, donde al transitar por la puerta lateral del templo, escuchó ruidos extraños, los cuales según entendió venían de adentro de ese sagrado edificio.

Esto llamó su atención y se acercó a escuchar más de cerca, al pegar su oído a la puerta lateral percibió unos lamentos, al no tener opción de entrar para verificar los hechos, se dirigió rápidamente a su casa de habitación.
Según relató el protagonista en su momento, aun cuando llegó a la Avenida Juan Chapín lograba escucharlos, por ello aceleró el paso a su destino, cuando estuvo allí tomó el teléfono para llamar a la policía y dar aviso de lo sucedido.

Pero en ese momento, apareció su abuelo y le preguntó a quién estaba llamando a esas altas horas de la noche. El joven le explicó lo sucedido, entonces el anciano le sirvió un café y le hizo sentarse, para contarle lo que en verdad pasaba.
"Esos lamentos que escuchaste son los de Jesús de Candelaria, que se oyen cuando algo trágico va a pasar en la ciudad", le comento con cierta preocupación.
Entonces el señor apartó su taza, se dirigió a un altar y rezó, según relata la historia, a los pocos días, el 4 de febrero, se registró el terremoto de 1976.

Orígenes
La historia ha sido relatada no solo por la tradición oral, también por el famoso locutor y periodista Héctor Gaitán (+) y se ha puesto en escena por la compañía El Duende del Ático, la cual mediante sus presentaciones promueve las leyendas y costumbres de nuestro país.
El lamento es la expresión, queja o llanto profundo para manifestar dolor, tristeza, duelo o aflicción. Un significado cultural de la consagrada imagen representa el amor de Jesús por su pueblo que sufre y el dolor ante las desgracias que se avecinan.

La creencia popular forma parte de las leyendas relatadas en Semana Santa, con la cual se entrelazan la fe, historia y la memoria colectiva relatada por personas de la tercera edad.
La historia cuenta que la población también escuchó estos lamentos justo antes del terremoto de 1917, la gripe española, para la Revolución de 1944, e incluso se menciona haber escuchado los lamentos previo a la pandemia del 2020.

Cristo Rey, como también se le conoce a esta imagen, está sumamente arraigada al la cultura, tradición y religiosidad guatemalteca que ve en el nazareno de tez morena una representación más que impactante y cercana.
Por ello, todos los días decenas de personas le visitan en su templo y el Jueves Santo miles recorren las calles de la ciudad a su lado, a un paso lento, cadencioso, teñido de morado y blanco.




