El Canto a los Cuchumatanes inmortalizó la visión poética de Juan Diéguez Olaverri, un escritor guatemalteco cuya obra nació entre el exilio y el amor por los paisajes del país. Su legado perdura en Huehuetenango como símbolo cultural y literario.
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"Huehuetenango. ¡Oh cielos de mi patria! ¡Oh caros horizontes! ¡Oh azules y altos montes, oídme desde ahí!...". Así inicia el Canto a los Cuchumatanes, una de las obras más emblemáticas del poeta guatemalteco Juan Diéguez Olaverri, quien escribió 54 poemas originales, muchos de ellos durante su exilio, tras ser expulsado del país por el gobierno del presidente Rafael Carrera en 1846.
En honor a su legado literario, fue construido el parque Juan Diéguez Olaverri en el mirador de la aldea La Capellanía, Chiantla, en plena sierra de Los Cuchumatanes. En este espacio, cada una de las estructuras exhibe las nueve estrofas del Canto a los Cuchumatanes, obra inspirada en los paisajes del altiplano huehueteco.

Diéguez Olaverri nació el 26 de noviembre de 1813. Aunque algunos autores aseguran que era originario de Huehuetenango, otros sostienen que nació en la ciudad capital, donde falleció el 28 de junio de 1866, a los 53 años de edad, poco tiempo después de haber retornado del exilio.
Su biografía resalta su formación académica, estudió en el Colegio Seminario y en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde estudió filosofía y además obtuvo el título de licenciado en leyes en 1836.

Fue hijo de José Domingo Diéguez, abogado, literato y firmante del Acta de Independencia de 1821, y de María Josefa de Olaverri y Lara, una familia acaudala e influyente de la clase alta. Tenía un hermano mayor llamado Domingo Diéguez Olaverri.
Sus padres siempre lucharon por brindarle la mejor educación y por esa razón lo inscribieron en el Seminario, un centro educativo de mayor prestigio en aquella época en el país.
En su vida profesional fue nombrado juez de Primera Instancia en Sacatepéquez y posteriormente en la capital. Sin embargo, fue obligado a exiliarse en México debido a persecuciones políticas, ya que el gobierno de Rafael Carrera pretendía su muerte, junto a la de su hermano y un grupo de jóvenes altruistas.

Su obra poética permanece como un símbolo de amor a la patria y a los paisajes de Guatemala, tras haber sido desterrado a Chiapas. Cuando se dirigió a la República Mexicana conoció a Dominga Almendáriz con quien contrajo matrimonio.
Escribió poesía en prosa para El Noticioso y verso para el periódico El Museo Guatemalteco. En 1860, regresó a su patria y se estableció en la Antigua Guatemala, donde continuó su profesión como poeta con más brillantez. También fue presidente de la Academia de Derecho Teórico-Práctico.
El legado de Diéguez Olaverri trasciende el tiempo y el exilio, pues su poesía continúa conectando generaciones con la identidad, la historia y la geografía del país, especialmente con los Cuchumatanes, que inmortalizó a través de sus versos.

Datos relevantes
El 28 de junio de 2026 se cumplirán 160 años del fallecimiento del poeta Juan Diéguez Olaverri.
Sus poemas fueron editados en 1893 por el escritor Jorge Arriola.

Sus Obras
- A los Cuchumatanes
- Oda a la Independencia
- El verano de Guatemala
- Chinautla
- Tardes de abril
- La garza
- La lucernita y el sapo
- El cuento de Juanita
- Treinta y nueve Aaños
- A mi gallo
- A mi hermano Manuel
- A mi hija María, muerta al nacer
- A la memoria del retratista don Francisco Cabrera




