04/03/2021

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La escuela no premia el esfuerzo, lo destruye

  • Por Soy502
08 de noviembre de 2013, 11:11
Las normas burocráticas del sistema educativo no toman en cuenta las circunstancias particulares de cada niño. No reconocen ni el talento excepcional ni las capacidades especiales. (Foto: Nuestro Diario).

Las normas burocráticas del sistema educativo no toman en cuenta las circunstancias particulares de cada niño. No reconocen ni el talento excepcional ni las capacidades especiales. (Foto: Nuestro Diario).

Conozco a una nena tz’utujil de seis años, hija de una pareja joven. Hace año y medio que la niñita ya sabe leer, escribir, transcribir canciones infantiles, conoce muchos colores, cuenta hasta 100, sabe hacer pequeñas sumas y restas, sabe ver la hora en el reloj, sabe qué día es hoy.  Con sus altas calificaciones ha sido, por mucho, la mejor estudiante de su grado en 2012 y 2013.  La verdad es una niña muy pilas, muy curiosa e inquieta como todos los niños.  Sus padres, por supuesto, han hecho su aporte en la educación de la niña, le han acompañado en sus tareas de la escuela y han podido enseñarle a leer y escribir.

Pero la nena lleva dos años en Párvulos 2. El año pasado no ganó el grado y el próximo año estará en Párvulos 3, o sea que hasta el año 2015 estará en primero primaria, grado en donde se enseña a leer. El año pasado no ganó el grado porque sólo tenía cinco años y el próximo año no puede ir a primero porque apenas tiene seis y debe tener siete para permitírsele tal ascenso. 

Los niños que saben más que los demás compañeritos se aburren en clase; quienes tienen dificultades a menudo pierden pie. Muchos pequeños se pierden en el laberinto del sistema. (Foto: Nuestro Diario).
Los niños que saben más que los demás compañeritos se aburren en clase; quienes tienen dificultades a menudo pierden pie. Muchos pequeños se pierden en el laberinto del sistema. (Foto: Nuestro Diario).

La niñita ya no quiere regresar a la escuela el próximo año, dice estar aburrida de estar formando bolitas con papeles, repetir durante semanas las cinco vocales, repetir en voz alta las primeras consonantes y formar sílabas, pintar los números del uno al nueve, y otras actividades asignadas para ese grado de pre primaria.  La niña tiene razón. Sin embargo no hay alguien que la pueda ayudar en la escuela; la maestra no puede atenderla personalizadamente con sus deseos y curiosidades, porque tiene que estar con otros 31 alumnos, también de seis añitos.

En octubre del 2012 los padres hicieron todo para que su hija pudiera ascender de grado; tenían toda la razón porque su nena fue la mejor estudiante del grado, le explicaron todo al director, quien dijo no poder hacer nada porque las decisiones las toma el Supervisor. Cuando visitaron al Supervisor éste les dijo que era imposible porque la ley educativa establece una edad mínima. Es más se atrevió a decirles que la niña merecía pasar de grado pero que su único pecado era haber nacido en octubre del 2007.

Los padres deben tomar una pronta decisión. Por una parte ya no quieren que su hija se siga aburriendo en la escuela. Por otro lado no quieren tenerla en la casa todo el día porque no pueden estar con ella, deben trabajar; esto sería peor porque la niña no haría nada la mayor parte del día. Hay colegios que funcionan con sistemas norteamericanos que premian a los niños que avanzan rápido, pero están lejos, en otro municipio, tendrían que levantar a la niña muy temprano, buscar y pagar a alguien que la lleve, la espere y la traiga de regreso todos los días, o sea pagar a alguien a tiempo completo para su cuidado.  A parte deben pagar aproximadamente 1,500 quetzales mensualmente sólo de colegiatura.  Otra solución sería buscarle una maestra particular, para que le dé clases en su casa, seguramente irá aumentando sus conocimientos y habilidades y cuando quiera reingresar a la escuela en el grado donde merecería estar, seguramente le dirán que no tiene la edad suficiente.

Viendo las opciones anteriores, es muy posible que la niñita tenga que aguantar las reglas del sistema educativo nacional y perderse entre ellas.  Si esta niña fuera tu hija, ¿qué harías?

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