Don Jesús Estrada, un agricultor de San Martín Jilotepeque, presenta su libro "Reseña histórica de aldea Las Escobas". La obra rescata la memoria colectiva de su comunidad desde 1950.
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Con el alma de maestro y las manos curtidas por el campo, don Jesús Estrada, originario de la aldea Las Escobas, ha cumplido un sueño largamente acariciado: escribir la reseña histórica de su comunidad.
El relato nace de la memoria de sus abuelos y del amor por una tierra situada a 18 kilómetros de la cabecera municipal en el límite con Pachalum, Quiché, y cercana al emblemático sitio arqueológico Mixco Viejo.
El libro, titulado Reseña histórica de aldea Las Escobas, está gestado en la nostalgia y el orgullo campesino, remonta sus páginas a la década de 1950.

Don Jesús recuerda los relatos de su abuelo Justo Estrada Orizábal y su tío Marcos Estrada, quienes trabajaban como jornaleros en la Finca Las Espinas.
Fue en aquellos años cuando el nombre de la aldea comenzó a tejerse en la voz popular: "Las Escobas" deriva de una planta nativa que las familias utilizaban para barrer sus casas.
En aquel entonces, cuenta el autor, no existía escuela en la localidad. Fue gracias a una gestión de su abuelo ante la municipalidad que lograron alquilar un local en el sector de Estancia Vieja, donde en 1958 funcionó la primera escuela de la comunidad.

Propósito
Don Jesús soñaba con ser maestro, pero la vida solo le permitió alcanzar el cuarto grado. Sin embargo, nunca dejó de lado su anhelo de "ser alguien en la vida".
Así, compaginó el trabajo en el campo siembra de maíz, frijol, maicillo y otros cultivos. Ahora con la escritura de poemas, la composición de melodías dedicadas a su tierra natal y la culminación de este libro.
"El objetivo es que esta historia no se pierda con las nuevas generaciones", expresó con emoción don Jesús.

Comentarios
Durante la presentación del libro, llevada a cabo en la Casa de la Cultura Sanmartineca, el cronista Miguel Ángel confesó que sintió una mezcla de curiosidad y escepticismo.
"No porque dudara de su amor por la comunidad, sino porque sé que escribir un libro sin tener formación literaria es como sembrar maíz en terrenos pedregosos: se necesita más corazón que técnica", explicó.
Sin embargo, al leer el manuscrito terminado, comprobó que don Jesús tejió un testimonio vivo, con hilos de memoria familiar, olores a tierra mojada "y el eco de aquellos años 50 cuando su abuelo Justo Estrada Orizábal y su tío Marcos sudaban la gota gorda en la Finca Las Espinas".

"Lo más entrañable de este libro es que no nace de un escritor profesional, sino de un campesino que supo convertir sus limitaciones en fortaleza", detalló Car.
¿Dónde conseguirlo?
El libro estará disponible en la casa de habitación del autor y en algunas librerías de San Martín Jilotepeque, a un precio de Q65. Se trata de una obra pequeña en extensión, pero enorme en corazón: la crónica de un pueblo que no quiere ser olvidado.




