El belga Tim Merlier, que ya había levantado los brazos la víspera en Burdeos, volvió a imponerse al esprint este sábado en la octava etapa del Tour de Francia, con final en Bergerac.
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A pesar de encontrar cerrado el paso durante varios metros, el corredor del Soudal Quick-Step logró abrirse hueco en la llegada masiva para terminar superando al eritreo Biniam Girmay (NSN) y al neerlandés Olav Kooij (Decathlon CMA CGM).
Al término de un nuevo día de altas temperaturas pero sin sustos para los primeros de la general, el esloveno Tadej Pogacar conserva el maillot amarillo con una ventaja de 2 minutos y 42 segundos sobre el danés Jonas Vingegaard.
Como en Burdeos, Jasper Philipsen, lanzado por Mathieu van der Poel, pareció durante mucho tiempo tener la sartén por el mango antes de ser superado por la velocidad de Merlier y terminar cuarto.
El belga de 33 años confirma con este segundo triunfo en dos días, el quinto en el Tour a lo largo de su carrera, que es realmente el hombre más rápido de este Tour de Francia, a pesar de la ausencia de su habitual lanzador y gran amigo Bert Van Lerberghe, que abandonó en los Pirineos.
⏸️ Another day with no change for the riders wearing the distinctivejerseys. Are we heading for change tomorrow?
⏸️ Nouvelle journée sans changement chez les porteurs de maillots distinctifs. En route pour du changement demain ? #TDF2026 pic.twitter.com/Zph7F3dqDk
Como el viernes, también hubo una escapada en las carreteras de Dordoña con un trío que se aisló desde los primeros kilómetros. Estaban el checo Jakub Otruba, que ya se había fugado la víspera con Baptiste Veistroffer, el francés Thibault Guernalec, gravemente accidentado el invierno europeo pasado, y el belga Liam Slock, que se hizo viral en las redes sociales en junio cuando logró su primera victoria profesional, en el GP Gippingen, cruzando la meta boca abajo después de caerse al celebrar.
Pero los tres corredores no lograron entenderse hasta el final y, a 40 km de la llegada, en la subida de Buisson-de-Cadouin, Guernalec no pudo seguir y Slock dejó atrás a Otruba para irse en solitario.
El belga de 25 años, compañero de Veistroffer en el Lotto-Intermarché, continuó su aventura hasta asustar a los equipos de velocistas, ya que el pelotón aún tenía un minuto de desventaja a diez kilómetros de la meta.
Pero Slock fue finalmente alcanzado a 1,4 km de la llegada.
*Con información de AFP





