El 16 de octubre de cada año se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Su finalidad es concienciar a los países sobre el problema alimentario y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
Los “sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición” serán el tema central de este año en las actividades que se organizan para ayudar a la comprensión de esta situación y de sus posibles soluciones.
Hoy en día, cerca de 870 millones de personas en el mundo sufren de desnutrición crónica. En Guatemala, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia calcula que cuatro de cada diez niños y niñas menores de cinco años, presenta esta dolencia. Tal condición provoca efectos irreversibles como una menor retención escolar, una baja productividad, mayor propensión a enfermedades y pérdida de coeficiente intelectual. El 80% de los afectados son de procedencia indígena.
Dicha organización propone fomentar la producción agrícola, así como dar a conocer a la población cómo un sistema alimentario está formado por el entorno, las personas, las instituciones y los procesos mediante los cuales se producen, elaboran y se llevan hasta el consumidor los productos agrícolas.
Otro problema señalado por la FAO es el despilfarro de alimentos, pues cada año se desperdician una media de mil millones de toneladas. "Con un cuarto de esa cantidad, se podría alimentar a los 482 millones de personas que pasan hambre en todo el mundo", aseguró el experto de esta organización, Robert van Otterdijk.





