En lo profundo de las montañas de Quetzaltenango se ubica una pequeña aldea, de no más de 100 familias, cuya subsistencia depende principalmente de los cultivos de café. En 2012 sufrieron los embates de la roya, que afectó la caficultura en todo el país y mermó su calidad de vida.
Dos años después de aquellos días de incertidumbre, los habitantes de “Las Barrancas”, una aldea de San Juan Ostuncalco ubicada a 40 kilómetros de la cabecera de Quetzaltenango, aguardan por una de sus mejores cosechas de café en los últimos años, gracias a que la roya fue controlada exitosamente.
La solución detrás del triunfo no es ningún secreto. Lo lograron a través de mezclas orgánicas, vitaminas y minerales que se encuentran en las montañas, ubicando los nutrientes básicos que los cafetos requieren y creando ellos mismos su propio fungicida que permite controlar la roya en una planta.
El “multimineral” que los caficultores de Las Barrancas utilizan para controlar la roya se hace a base de cobre, azufre, cal, harinas, rocas y otros minerales. Esto, lo comenzaron a aplicar desde 2012 cuando la Federación Comercializadora de Café Especial de Guatemala (FECCEG), les convenció de volverse caficultores orgánicos, con apoyo del Comité de Campesinos del Altiplano (CCDA).
El beneficio directo se transmite en el precio, ya que el costo de aplicación por manzana es de 337 quetzales, mientras que el costo de un fungicida químico llega hasta los 525 quetzales.
Vivir con roya
Romeo Morales, promotor de asistencia técnica para caficultores en Las Barrancas, detalló que comenzaron cuatro productores a utilizar insumos orgánicos. Al notar la mejoría a tan solo 20 días de la primera aplicación trataron de convencer a otros caficultores; actualmente son 52 y al finalizar este año prevén alcanzar los 70.
Apoyo alemán
Sin embargo, la FECCEG y la CCDA, no trabajan solas. Estas organizaciones recibieron el apoyo de la Cooperación Alemana (GIZ) para que, a su vez, subsidien y apoyen a los pequeños caficultores de café orgánico.
Thomas Cieslik, jefe de la Cooperación Alemana en Guatemala, señaló que los productos orgánicos no deben contener ningún producto químico, eso les quita su certificación a nivel internacional y los países europeos consumen mucho producto orgánico pese a que éste tiene un volumen más alto.
Miel, hortalizas y biofábricas
Juan Francisco González, gerente de FECCEG , destacó que mientras las plantaciones de café se recuperaban, el proyecto de la Cooperación Alemana contemplaba buscar cultivos orgánicos como hortalizas, para que las familias no perdieran sus ingresos.
González señaló que también trataron de introducir la apicultura, la cual fue un éxito, pues las abejas se acoplaron muy bien al clima y las personas cuidaron bien de ellas. “El resultado fue una buena producción de miel y polen”, comenta.
Todas las comunidades asociadas produjeron en lo que va del año 300 quintales de miel, provenientes de 1 mil 900 colmenas, de las cuales, 440 son de las Barrancas. “También tenemos miel blanca, 25 colmenas; pero esta se da poco”, agregó González.

La cooperación alemana ha apoyado la creación de 14 “biofábricas” (donde los productores producen sus propias sustancias orgánicas). Han logrado beneficiar a 288 manzanas, propiedad de 622 pequeños productores, con la instalación de 396 huertos con hortalizas.
La producción de café durante el 2013, afirman los caficultores de las Barrancas, fue buena. Sin embargo, prevén que la que comienza en octubre próximo sea mejor, pues la mayoría de cafetales se encuentran totalmente sanos.



