Principales Indicadores Económicos

Fenómeno de El Niño amenaza la competitividad del sector agroexportador este 2026

  • Por Agustín Ortiz
11 de mayo de 2026, 01:00
Debido a la consolidación del fenómeno del El Niño, el sector agrícola guatemalteco está en una fase crítica de preparación. (Foto: Canva/Soy502)

Debido a la consolidación del fenómeno del El Niño, el sector agrícola guatemalteco está en una fase crítica de preparación. (Foto: Canva/Soy502)

El sector productivo nacional enfrenta un ciclo de estrés hídrico y anomalías térmicas que obligan a reconfigurar las estrategias para proteger la economía y la seguridad alimentaria.

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El sector agrícola de Guatemala se encuentra en una fase crítica de preparación ante la consolidación del fenómeno de El Niño, un evento climático que, según las proyecciones técnicas para el 2026, presenta una intensidad de fuerte a muy fuerte con capacidad de alterar drásticamente los ciclos productivos.

El fenómeno de El Niño, es un evento climático natural que ocurre cuando las aguas del Océano Pacífico tropical se calientan más de lo normal, lo que funciona como un "interruptor" que altera la atmósfera global.

Para Guatemala, este calentamiento oceánico se traduce en un freno a la formación de nubes y lluvias, elevando las temperaturas y provocando periodos de sequía prolongados que afectan directamente la humedad necesaria para los cultivos.

Esta variación en el clima no solo representa un desafío logístico para los productores, sino que se perfila como un factor determinante para la estabilidad económica del país, debido a su impacto directo en el rendimiento de los cultivos de exportación y en la disponibilidad de granos básicos para el consumo interno.

La variabilidad climática actual obliga a las instituciones y empresas a depender estrictamente de la información técnica para mitigar riesgos, ya que las anomalías en la temperatura superficial del mar se traducen en patrones de lluvia erráticos que dificultan la planificación agrícola tradicional.

Se estima que la humedad que necesitan los cultivos se ve afectada por los periodos de sequía prolongados. (Foto: Archivo/Soy502)
Se estima que la humedad que necesitan los cultivos se ve afectada por los periodos de sequía prolongados. (Foto: Archivo/Soy502)

Análisis científico

Alex Guerra, director general del Instituto de Cambio Climático (ICC), explicó en un reciente webinar organizado por la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), que la transición hacia este fenómeno implica entender que el comportamiento del clima es el factor de mayor peso en la productividad y competitividad del país.

Guerra destacó que el manejo de datos científicos es ahora una herramienta de supervivencia financiera para el agro guatemalteco y que la anticipación estratégica es la única vía para reducir la vulnerabilidad frente a los escenarios de sequía que se pronostican.

Para dimensionar el impacto, el experto detalló que se prevé una reducción de hasta el 20% en la precipitación acumulada en la vertiente del Pacífico, lo cual, sumado a un incremento térmico de 1.5 grados centígrados, eleva el riesgo de marchitamiento prematuro en plantaciones que no cuenten con sistemas de riego tecnificados.

Según el ICC, se prevé un incremento térmico de 1.5 grados centígrados que elevaría el riesgo de marchitamiento prematuro de los cultivos. (Foto: Canva/Soy502)
Según el ICC, se prevé un incremento térmico de 1.5 grados centígrados que elevaría el riesgo de marchitamiento prematuro de los cultivos. (Foto: Canva/Soy502)

"Este 2026, con la presencia del fenómeno de El Niño, se vuelve aún más importante anticiparnos, entender los escenarios y prepararnos para actuar estratégicamente, pues el comportamiento del clima es uno de los factores más determinantes para la productividad y la competitividad del sector, y ante los grandes desafíos climáticos que se proyectan, la información clave es vital para la toma de decisiones", argumentó el experto.

Este escenario de riesgo técnico coincide con las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), que estima un 88% de probabilidad de que el fenómeno impacte al territorio nacional.

Según Edwin Rojas, director de dicha institución, al menos 18 de los 22 departamentos enfrentarían un déficit de lluvias entre junio y agosto, con escenarios críticos en el Corredor Seco, donde la falta de agua podría alcanzar los 300 milímetros, configurando una sequía severa similar a la registrada en 2014.

Impacto productivo

Por parte del sector exportador organizado, existe una preocupación latente sobre cómo estas anomalías climáticas podrían degradar la calidad de productos estrella como el café, los vegetales y las frutas tropicales, los cuales dependen de ventanas climáticas específicas para su óptimo desarrollo.

Fernando Zuluaga, gerente del Sector Agrícola de Agexport, señaló que la comunicación fluida con los centros de investigación es determinante para que los asociados ajusten sus modelos de negocio a la realidad climática.

El café es un producto estrella en Guatemala pero existe preocupación sobre su calidad ante las anomalías climáticas. (Foto: Canva/Soy502)
El café es un producto estrella en Guatemala pero existe preocupación sobre su calidad ante las anomalías climáticas. (Foto: Canva/Soy502)

El cumplimiento de los contratos internacionales de suministro depende directamente de la capacidad del agro guatemalteco para adaptarse a un entorno donde el agua será un recurso escaso y disputado, reiteró Zuluaga.

A este análisis se sumó Andrea Ovalle, técnica especialista del MAGA, quien advirtió que el índice de satisfacción hídrica para el maíz y el frijol en el Oriente podría caer a niveles críticos menores al 60%, lo que comprometería la cosecha de postrera si el inicio de la época lluviosa se desfasa según lo previsto por los modelos agroclimáticos.

Vigilancia estratégica

La vigilancia institucional se ha intensificado mediante el uso de herramientas de monitoreo geoespacial que permiten identificar las zonas con mayor déficit de humedad antes de que el daño en los cultivos sea irreversible.

Rafael López, director de la Dirección de Información Geográfica Estratégica y Gestión de Riesgos (DIGEGR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), sostuvo que la tendencia de El Niño debe mantenerse bajo monitoreo permanente para emitir alertas oportunas.

Según los datos presentados por la DIGEGR, actualmente el 45% del territorio nacional con vocación agrícola muestra una susceptibilidad alta a la canícula prolongada, una métrica que obliga a los productores a vigilar diariamente los mapas de humedad del suelo para prevenir la pérdida total de sus activos.

López puntualizó que el éxito de la cosecha depende de la integración de estas herramientas en la toma de decisiones diarias, por lo que tanto el sector público como el privado tienen acceso a las plataformas de datos que el Gobierno y el ICC han puesto a disposición para proteger el patrimonio agrícola.

"Para nuestros asociados en Agexport estas herramientas son importantísimas en el análisis del comportamiento agroclimático para el 2026, por lo que la tendencia del fenómeno de El Niño será algo que tenemos que tener monitoreado (..), ya que es un evento importante para la agricultura, la agroexportación y la seguridad alimentaria en Guatemala", dijo Zuluaga.

Indicadores de riesgo climático
Indicador técnicoDato proyectadoImpacto en el sector
Lluvia acumuladaReducción del 20%Déficit hídrico en la vertiente del Pacífico.
TemperaturaAlza de +1.5°C a +2.0°CMayor evaporación y estrés térmico.
Humedad (Oriente)< 60% de satisfacciónAmenaza a la cosecha de granos básicos.
Susceptibilidad45% del mapa agrícolaÁreas con alto riesgo de pérdida por canícula.

Fuentes: ICC, DIGEGR-MAGA.

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