El agente policial Fernando Alexander Batres Ordoñez ha dejado en la orfandad a dos hijos menores de edad.
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En medio del llanto y dolor, familiares y vecinos acompañaron la llegada de los restos mortales del agente de la Policía Nacional Civil (PNC), Fernando Alexander Batres Ordoñez, de 34 años, quien es una de las víctimas de los ataques terroristas del pasado domingo.
El ataúd con el cuerpo de "Mesho", como era conocido Batres, llegó a su vivienda en la lotificación Bella Vista, San Felipe, Retalhuleu, a eso de las 15:30 horas de este lunes.
Agentes y compañeros de Fernando, acompañaron el recorrido desde la Ciudad de Guatemala hacia este municipio, de donde era originario.

El oficial de PNC, Pedro González, expresó: "Es bastante lamentable su pérdida por la situación en el país, fue un agente valiente, nunca mostró debilidad ante la delincuencia, muchas veces las situaciones eran difíciles pero nunca agachó la cabeza".
Asimismo, González agregó que "su lema fue 'para adelante y nunca rendirse', en lo personal, le tengo respeto, cariño y admiración, laboramos junto durante algún tiempo, fui su superior pero también su amigo".

"Fue un buen hijo"
Fernando Batres estuvo 11 años y 3 meses en la institución policial y deja a dos niños de 8 y 10 años de edad, respectivamente.
Hilda Maribel Ordoñez, madre del agente, relató: "Fue el dolor más grande de mi vida, lo vi por última vez el domingo de la semana pasada sin imaginar esta tragedia, fue un buen hijo, me siento desconsolada, triste y hecha pedazos, fuimos muy unidos como familia, ahora me lo arrebató la inseguridad que se vive en el país".
También, comentó "se que hay un Dios y se hará justicia algún día, hicimos planes, pronto celebraríamos el cumpleaños de mi nieta, pero el hombre propone y Dios dispone", lamentó Ordoñez.





