El mexicano Roberto Hernández, técnico de Xelajú, resaltó la ambición de "hacer historia" en Nuevo León, cuando afronte este miércoles contra Monterrey el juego de vuelta de la primera ronda de la Copa de Campeones 2026 en un estadio, el BBVA, que le trae gratos recuerdos. La serie está 1-1.
EN CONTEXTO: ¡A dar el batacazo! Xelajú va por la histórica sorpresa ante el gigante Monterrey
"Venimos con la intención de hacer las cosas, sabemos y conocemos la situación actual del club (Rayados) y también la nuestra. Queremos hacer historia y sabemos lo que implica y la dificultad que representa jugar en esta cancha", expresó Hernández en conferencia de prensa.
Aunque la etiqueta de favorito y, por ende, la presión la tiene el rival, el estratega no consideró eso como una ventaja. "La presión está siempre bajo cualquier circunstancia en cualquier momento. Monterrey juega siempre bajo esa presión, no creo que sea aliciente que debamos tomar".
Eso sí, mencionó que, pese a que el empate por dos goles o más le da la clasificación a los chivos, su misión está clara. "Es un juego diferente y ambos equipos saldremos a ganar, no nos sirve otro resultado. Tendemos que jugar con las condiciones netamente futbolísticas".
También se refirió a las expediciones de simpatizantes altenses que se han visto desde el pasado domingo. "No deja de sorprender. Me tocó ver algunos partidos antes de mi llegada. Había aficionados en todos lados y estadios, en gran número. Es admirable que quieran escribir la historia juntos".
Remarcó que este encuentro es para disfrutarlo. "Es cuestión de disfrutar. Es una gran responsabilidad, porque se representa a una afición, a un país. No todos los días podemos jugar contra Monterrey en un escenario mundialista. Hay que salir a jugarlo, no a sufrirlo, y que el resultado pueda ser positivo".
Por último, recordó la vez que, al mando de Morelia, ganó en el BBVA y logró salvar la categoría. "Le dije a Chucho, cuando nos sentamos aquí, que la última vez que estuve aquí fue un partido que ganamos 2-1, cuando logramos la permanencia. Y se me corta la voz, porque la emoción todavía está a flor de piel".




