Conoce la leyenda de don Serafín Santiago en la Parroquia de La Merced, un relato de Héctor Gaitán sobre misas celebradas por almas del pasado. Descubre la conexión con los terremotos de 1917 y los misterios que aún envuelven al antiguo barrio.
LEE TAMBIÉN: Kajyub': La fortaleza maya que vigiló el valle de Rabinal desde las alturas
Don Serafín Santiago era un fiel creyente del antiguo barrio La Merced; era de esperar su presencia en las misas de los domingos, así como en los días de fiesta y otras celebraciones católicas.
Esto lo llevó a ser reconocido tanto por la feligresía como por los sacerdotes. En una ocasión asistió a la Parroquia Nuestra Señora de La Merced, según él, a una misa de despedida de uno de los integrantes del clero.

Al llegar, se percató de la soledad de la iglesia; su primer pensamiento fue el de haber llegado demasiado temprano, así que decidió sentarse para esperar. Horas después fue despertado por un monaguillo, quien le dijo que se había quedado dormido en la banca.
Santiago le habló al pequeño sobre la solemnidad con que se llevó a cabo la misa, pero lo más impresionante para él fue la gran cantidad de sacerdotes que participaron en la procesión.
El monaguillo escuchó toda la historia mientras los acompañaba a las puertas de la iglesia; al llegar allí, lo despidió no sin antes darle una sonrisa, pues ese mismo día no se había celebrado la eucaristía.

Esta historia fue relatada por el escritor Héctor Gaitán y llevada al teatro por los artistas de la compañía El Duende del Ático.
Según Gaitán, durante los terremotos de 1917 y 1918, dejaron descubiertas las catacumbas, donde se encontraron los cuerpos de varios sacerdotes momificados, a los que se les dio sepultura en el lugar.
Aun hoy en día se dice que cuando en el templo no hay mucha gente, algunas personas escuchan los cantos y sienten el olor a incienso de las celebraciones de antaño; se cree que son los sacerdotes quienes todavía celebran la Santa Misa.

Orígenes
Existen una serie de leyendas folclóricas en donde las almas de difuntos regresan para celebrar misa; aquí se menciona también el 1 de noviembre. Este acto lo hacen para buscar el descanso eterno.
Según la literatura medieval y la costumbre oral, con la historia se refleja la necesidad de orar por las almas de quienes se encuentran en el purgatorio, una enseñanza de la iglesia.
Por aparte, existen otras narrativas de almas solicitando a los vivos celebrarles misas, para así ser expiados de sus pecados.
En la Biblia se narra la historia del rico y el pobre, Lucas 16:19-31, donde describe un lugar de descanso, paz y consuelo en el más allá; el pobre llega allá, pero el rico va a otro lugar donde sufre y busca cómo redimirse.

En Europa
En la iglesia de San Jorge, Luková, una pequeña localidad de la República Checa o Chequia, el estudiante Jakub Hadrava del Departamento de Diseño y Bellas Artes de la Universidad de Bohemia Occidental colocó una serie de estatuas dentro del lugar.
Son una serie de "nueve figuras fantasmales a tamaño natural sentadas en los reclinatorios de la iglesia, como inmóviles asistentes a una especie de misa eterna", se lee en el sitio clarín.com.

El relato comenta que el templo llevaba más de 40 años en el abandono, a pesar de haber sido construido en 1352. Este hecho dio un matiz diferente, hizo que las personas volvieran a visitarlo y la iglesia volviera a organizar las eucaristías.
Independientemente de los hechos, las leyendas de las almas en busca de esa paz espiritual promueven a los vivos el buscar más de Dios por medio de actos de santidad, esto para evitar los castigos o las penas tras dejar esta vida.





